Poder Espiritual y Humano….. “las vibraciones negativas tienen distinta frecuencia vibratoria que las positivas por lo tanto nunca pueden apoyarse, sumarse o influir una sobre otra”.

El poder espiritual es aquel que vamos desarrollando y acrecentando durante toda nuestra trayectoria evolutiva por las acciones de bien realizadas y que significa en realidad
“Fuerza de Acción”, actuar en amor fraterno, de acudir en ayuda hacia
otros espíritus, encarnados o no, que necesiten de nuestra guía, de nuestra
ayuda, de la proyección de nuestras vibraciones que se acercarán a ese ser
respondiendo a sus verdaderas necesidades.
En las experiencias realizadas en nuestra elíptica evolutiva vamos tomando
contacto y trabajando con innumerables vibraciones, aprendiendo a manejar esas
vibraciones, y eso es lo que conforma nuestro poder de acción, es decir, el
poder de manejar y trabajar con innumerables vibraciones, de identificarnos con
esas vibraciones.
No nos olvidemos que hemos pasado por experiencias iguales o equivalentes a las
que pasan nuestros hermanos, y eso nos capacita para ayudarlos, ya que
conocemos las vibraciones que componen las circunstancias por las cuales están
pasando.
Esa fuerza espiritual se acrecienta de tal manera que llegada la etapa de
“divinización” y alcanzado cierto punto evolutivo se transforma en
poder universal, es decir que podemos actuar espiritualmente sobre todo el
universo.
Se manifiesta en lo humano como todo aspecto espiritual, pero nosotros ese
poder de bien lo transformamos en fuerza personal, en nuestro derecho de
mandar, y exigimos que nos sea reconocido, en cambio de usarlo para proteger y
guiar positivamente.
Es licito llegar a tener poder humano en la sociedad siempre que el mismo sea
utilizado para el bienestar y el progreso de quienes están bajo nuestra
influencia.
Debido al concepto equivocado que
tenemos, el poder se ha convertido en meta de ambiciones, de sojuzgamiento, de
esclavitud, y la lucha por lograrlo nos trajo traiciones, crímenes, guerras,
tiranías.
Hemos tratado de perpetuarnos en el poder suprimiendo los
derechos más elementales del ser humano, hemos utilizado los más bajos
recursos.
Llegamos a creernos dueños y señores de todo cuando en realidad no somos más
que esclavos del poder logrado, que anula todo lo bueno y hermoso de la vida y
nos hace temer caer de nuestro pedestal, nos hace sentir desconfianza de todo y
de todos, con un total desequilibrio de nuestras emociones.
El poder significa una gran responsabilidad y solo debe ser ejercido cuando
estamos seguros de nuestras condiciones éticas, morales y espirituales, que nos
permitan utilizarlo solo para el bien, solo en amor fraterno.

“Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil.”.
JEAN DE LA FONTAINE

Quienes estamos en posición de poder, elegidos por nuestros hermanos, debemos pensar que no significa adquirir derechos sobre nada, sino la responsabilidad de administrar
con absoluta honestidad y justicia los bienes materiales y morales de quienes
han depositado en nosotros su fe.
Debemos responder con esa misma honestidad y justicia en todos los ordenes de
nuestra vida, pues quienes a su vez nos rodean han puesto la fe en nosotros.
La falta de verdaderas normas espirituales hace que interpretemos mal el
concepto del poder y lo utilicemos para beneficio personal cuando en realidad
solo es la responsabilidad de actuar en beneficio de los demás.
Debemos meditar que el poder humano es un reflejo del poder espiritual, por lo
tanto actúa con toda la fuerza de nuestra evolución, tanto en bien como en mal,
así el beneficio o la deuda kármica será acorde a esa fuerza, a ese punto
evolutivo.
Una vez más, debemos actuar en nuestra vida con los conceptos éticos, morales y
espirituales que nos dicta verdaderamente nuestra conciencia cuando realmente
la escuchamos, cuando no la ahogamos con nuestra vanidad, con nuestro orgullo,
con nuestro amor propio, conceptos volcados permanentemente en estas páginas.
Hemos visto que a mayor punto evolutivo (mayor evolución y progreso), hay una
mayor responsabilidad, como así una mayor fuerza de acción. Esto significa que
ambas cosas están ligadas automáticamente, por lo tanto no puede ser ejercido
el poder sino es con responsabilidad. Cometemos un grave error al utilizar el
poder humano, reflejo del poder espiritual, en beneficio propio.

El Bien y El Mal

El bien sabemos que existe por cuanto todo, absolutamente todo ha sido creado por Dios, única fuente de vida que crea solo en bien, pues su acción es amor y justicia.
Entonces existe el mal? Si no ha sido creado como es que existe?
Si nos remontamos a todo lo estudiado vemos que podemos actuar bien o mal, en
uso de nuestra voluntad y libre albedrío, entonces el mal son las vibraciones
positivas, transformadas, cambiada su tónica vibratoria de positivo a negativo,
por nosotros mismos, por nuestro accionar.
El
ejemplo más fácil de ver es la transformación del amor a todo y a todos que
está en nosotros desde nuestro nacimiento espiritual, en amor propio, fuente de
vibraciones negativas como lo son los celos, la envidia, el orgullo, la
vanidad, el fanatismo, el odio, la ambición desmedida, etc.
Desde milenios venimos transformando el amor verdadero en amor propio generando
intensas vibraciones negativas que influyendo en nuestra mente y en nuestra
alma generan pensamientos, sentimientos y hechos negativos que solo logran
separarnos de nuestros hermanos.

Por ley de afinidad esas vibraciones atraen a su vez vibraciones negativas de
otras mentes y otras almas humanas y de seres que están en el espacio,
reforzando las vibraciones negativas de nuestra mente y de nuestra alma.
Debemos tener la seguridad que solo se atraen por afinidad vibratoria, por lo
tanto, ninguna vibración negativa influirá en nosotros si nuestra mente y
nuestra alma están en positivo, no hay afinidad vibratoria donde apoyarse.
Esto es fácil de explicar, las vibraciones negativas tienen distinta frecuencia
vibratoria que las positivas por lo tanto nunca pueden apoyarse, sumarse o
influir una sobre otra.
Es evidente que en nuestro planeta la presión negativa es muy intensa debido a
la enorme fuerza negativa atraída y conformada por nosotros desde hace
milenios, por eso volvemos a formar parte de esta humanidad, aunque con un
punto evolutivo mayor y con más realizaciones logradas, para ayudar a revertir
ese clima vibratorio que de alguna manera hemos ayudado a formar.
Como por ley de evolución encarnan progresivamente espíritus de mayor punto evolutivo,
la fuerza espiritual actual y del futuro, unida a las revelaciones espirituales
que hemos comenzado a recibir en todas partes del mundo, hace que vaya primando
la voluntad humana al servicio del bien, rechazando y eliminando la influencia
negativa. Esto permite lograr el clima ético y moral que propicie la
convivencia armónica y que nos lleguen las realizaciones de amor universal como
respuesta a nuestras acciones de bien.
Cuando decimos Revelaciones Espirituales, no nos referimos solamente a estas
páginas, sino a todo lo espiritual que va descendiendo a nuestro planeta y se
va manifestando a través de múltiples escuelas que han ido apareciendo, a las
evidentes inquietudes espirituales despertadas en la humanidad.
Esto lo podemos ver reflejado en todos los medios de comunicación y expresado a
través de diversas formas del arte. Hay un evidente auge de los temas
espirituales.
Lo importante es seguir un camino espiritual, sea cual fuere, siempre que se
sienta que “es nuestro camino espiritual”, pues no importa la forma
en que nos acerquemos a la divinidad, sino que comencemos cuanto antes nuestros
cambios internos que se reflejen en nuestra evolución y progreso y nos permitan
trabajar en bien de la humanidad que integramos.
El actuar negativamente durante milenios ha hecho que se conformaran en el
espacio cúmulos negativos que luego influyen fuertemente sobre la humanidad,
que han ido formándose por acumulación de vibraciones negativas que, por
afinidad vibratoria, se unen y se refuerzan entre sí.
Si seguimos actuando negativamente esos
cúmulos se alimentan de nuestra proyección negativa y se fortalecen aumentando
la incidencia lo que se convierte en un círculo vicioso.
Por eso es tan importante que aprendamos todos a actuar siempre positivamente,
ya que las vibraciones positivas forman cúmulos en el espacio, pero cúmulos
beneficiosos.

A medida que los cúmulos positivos vayan ocupando un mayor lugar en el espacio
desalojarán a los cúmulos negativos, pero sin lucha, solo por imposición de su
calidad vibratoria, de su jerarquía espiritual.
Como ejemplo para poder comprender como es este proceso vemos que pasa cuando
en la oscuridad absoluta encendemos una linterna; la oscuridad se disipa sin
ningún tipo de manifestación, sin estridencias, sin sonido, así es
aproximadamente en el espacio.

Conclusiones
Todo lo que existe es vida emanada de la Divinidad, del Creador, en distintas manifestaciones, en distintas frecuencias vibratorias, en distintos puntos
evolutivos, en distintas densidades, en distintos estados (espirituales o
físicos), en distintas calidades, pero todo es VIDA.
Es imprescindible tener bien en claro los conceptos volcados hasta aquí, de
lo contrario seguir avanzando podría traer confusión en vez de esclarecimiento.
Sugiero que traten de releerlo, profundizarlo e ir tratando de aplicarlo en la
vida diaria.
Si estos conceptos solo se intelectualizan no habrán cumplido su cometido, que
es propender a los cambios fundamentales de nuestra vida.
Desde el punto de vista científico todo
es vibración, todo está compuesto por átomos y moléculas que nunca dejan de
vibrar. Todo vibra y vibra en positivo porque así ha sido creado.
Nosotros tenemos el libre albedrío y la voluntad que nos permiten transformar
nuestras vibraciones a negativo, pero esa transformación no cambia la esencia
divina positiva de nuestro espíritu, sino que se transforma la acción de esas
vibraciones
.
Esto significa que nuestra esencia no cambia, lo que cambia es nuestra
“posición” ante la ley, es decir la ubicación con la que actuamos.
Esa posición, cuando transformamos la vibración, en vez de ser armónica con la
ley es opuesta a la ley, es negativa.
Así como no cambia nuestra esencia tampoco cambia nuestro punto evolutivo, por
lo tanto actuamos con el mismo poder en negativo que en positivo.
Solo podemos transformar las vibraciones de nuestro aspecto de realización, es
decir que podemos realizar tanto en negativo como en positivo, pero nunca
podemos cambiar la tónica vibratoria de nuestra esencia que es siempre
positiva, pues es emanada de la divinidad.
Como todas las vibraciones tienen su órbita de atracción e irradiación, cuando
transformamos nuestra vibración atraemos hacia nosotros a quienes, dentro de
nuestro radio de acción están vibrando en afinidad.
Cuando actuamos frecuentemente en positivo atraemos de nuestro entorno a todo
aquel que vibra positivamente. Cuando actuamos negativamente atraemos a los que
vibran en negativo. Todo esto por ley de afinidad.
Las vibraciones de distinta frecuencia vibratoria no pueden atraerse, por lo
tanto lo positivo no puede atraer lo negativo y viceversa, por falta de
afinidad.
Al estar ubicadas en distintas
frecuencias no pueden juntarse, en cambio estándo en la misma frecuencia se
ubican en el mismo espacio vibratorio.

Aquí debemos aclarar que al comenzar un camino espiritual nuestras vibraciones
van cambiando, vamos irradiando nuestra luz, la luz de la conciencia espiritual
lograda, y eso atrae a los seres inconscientemente, o sea que podemos observar,
por ejemplo, que comienzan a acercársenos seres necesitados, linyeras,
borrachos, personas comunes que solicitan nuestra ayuda para alguna cosa, y en
los lugares que concurrimos, un negocio, una estación de servicio, etc., cuando
llegamos hay poca gente o ninguna y a los pocos minutos está lleno de gente.
Esto es lo que denominamos atracción vibratoria. Todo ser busca en forma
inconsciente la luz espiritual que le ayude en sus experiencias.
Tratemos de hacer una observación sobre esto y veremos que a medida que
incorporemos a nuestra vida los principios espirituales que sustentamos esto se
irá manifestando pues nuestra luz espiritual será mayor.
En nuestro plano predominan todavía las fuerzas negativas que, lógicamente,
molestan y tratan de perjudicar a quien actúa positivamente, pero esto es
siempre dentro de las leyes, que permiten tales inconvenientes cuando sirven
para proporcionar a quien es atacado la oportunidad de purificarse, de superar
las pruebas, pero ese ser es atacado, perjudicado o molestado cuando vibra en
afinidad con esas fuerzas; “nunca llega a un ser nada que no le
corresponda”.
Cuando más rápido logremos realizar nuestras superaciones, más rápido estaremos
en condiciones de hacer tarea espiritual, de ayudar a la humanidad.
Las acciones negativas al utilizarlas la ley se transforman en positivas al
servir de experiencia a otros seres.
Por más que nos empeñemos en hacer el mal a un semejante, este lo recibirá si
por ley le corresponde como respuesta a su propia acción, pero en definitiva
como un bien, como una oportunidad de superación.
No debemos olvidar que el mal se transforma para quienes lo emitimos en deuda
kármica, actúe o no en el otro ser, llegue o no a destino.
Como vemos todo es relativo y las leyes divinas nunca permiten el mal sino
solamente el bien, pero es necesario tener verdadera conciencia espiritual para
poder encontrar el bien bajo cualquier apariencia, aun ante las más dolorosas
circunstancias.
Antes de continuar con temas más profundos, debemos estar consustanciados con
todos los conceptos vertidos hasta este momento, debemos tratar de
incorporarlos a nuestra vida diaria y profundizarlos.
Recordemos que esta lectura no tiene ninguna utilidad si solo se
intelectualiza, debe asimilarse e incorporarse a nuestros pensamientos,
sentimientos y acciones.

Semilla Divina -> Etapa Densificadora (Embriones y Semi-conciencia) -> Comienzo Experiencia Humana (Punto de Conciencia Plena) -> Etapa Sutilizadora -> Espíritu Divinizado” width=”273″>

Entiéndase por Espíritu Divinizado aquel que ha llegado nuevamente después de una larga elíptica a los planos espirituales en la Divinidad con todas sus facultades y poderes
desarrollados.

Mente Espiritual – Alma Espiritual – Voluntad Espiritual. Mente Humana – Alma Humana – Voluntad Humana. Hombre (Cuerpo Fisico)” width=”426″>

Aspecto Sensorial -> Vibraciones de experiencias. 2) Mente Espiritual -> Aspecto Mental -> Esencia Divina. 3) Alma Humana -> Cuerpo Emocional Sensorial -> Plano Astral. 4) Mente Humana -> Cuerpo Mental -> Plano Mental.” width=”453″>

Observemos que en el alma espiritual no existe el emocional por tratarse de un aspecto propio de nuestro plano físico, solo existen las sensaciones que se van acumulando en las
distintas experiencias realizadas en la elíptica densificadora y sutilizadora.

Tomado de: http://amanecerespiritual.tripod.com/capitulo8.htm

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