¿Quién es Dios, cómo es y dónde está? la lectura es extensa pero el contenido es excelente….bendiciones hoy y siempre….

Ahora os sentís muy distantes de la paz, y de la armonía, y tenéis razón, porque es muy diferente en cada hombre el concepto sobre Dios, sobre la vida, y la
verdad, que tal parece que son muchos dioses y que existe un Dios para cada
hombre.

El verdadero concepto de Dios no es conocido aún, a pesar de haber enviado a Jesús para que a través de Él me pudierais conocer.

¿Cómo podréis lograrlo si vivís eternamente tras una cortina de misterio? Hoy vengo a descorrer el velo de mi arcano, para que conozcáis algo más de vuestro Padre.

Veréis entonces, cómo ese Dios que los hombres creen inaccesible, misterioso e incomprensible, desaparecerá para que en su lugar surja el Dios verdadero, cuyo
corazón está eternamente abierto para sus hijos.

Dios no es complicado, misterioso, ni confuso, porque lo perfecto es simple y sencillo.

Os digo esto, porque muchos me representan en la forma de un anciano, y Yo no lo soy, porque estoy fuera del tiempo, mi Espíritu no tiene edad. Si vuestro
espíritu siendo limitado es esencia, y luz ¿qué forma podrá tener el Espíritu
Universal de Vuestro Padre, que no tiene principio ni fin?

No existe forma precisa bajo la cual podáis imaginar a vuestro Dios, porque si la tuviese, sería un ser limitado como lo es el ser humano y entonces ya no sería
Dios.

Es necesario que apartéis de vuestra mente cuantas imágenes habéis forjado sobre la vida espiritual, porque ni Dios tiene forma de hombre, ni está en un trono
como están los reyes de la Tierra.

No me imaginéis con corona y ostentando un cetro, no, mejor recordadme humilde y sencillo. El trono de Dios, es la perfección, la justicia, el amor, la
sabiduría, la fuerza creadora y la eternidad.

¿Dónde está ese trono que vosotros me atribuís? La corona que visteis en mi cabeza no la puse Yo, sino los hombres, y fue de espinas.

Debo deciros que os estoy hablando del conocimiento que de Dios debéis tener, porque abarcarlo todo, penetrar y conocerlo como quisierais, eso no podéis alcanzarlo.
Sólo Dios conoce verdaderamente a Dios.

La verdad absoluta no la posee ningún hombre ni está contenida en ningún libro. Esa divina claridad, esa fuerza omnipotente, ese amor infinito, esa sabiduría
absoluta, y justicia perfecta está en Dios. ¡Él es la única verdad!

El ideal de muchos es llegar a conocer a Dios, pero aun no lo han visto realizado, porque no han sabido buscarme en donde verdaderamente habito, en vuestro
espíritu.

¿Cómo es que estando yo en vosotros, no sabéis sentirme? Unos me buscan en la naturaleza, otros sólo me sienten más allá de todo lo material, mas de cierto
os digo, que en todo y en todas partes estoy.

¿Habéis pensado alguna vez en que procediendo todo de Dios, Él está en vosotros? ¿Y por qué y para qué? ¿Acaso para permanecer sin manifestarse? No sería Dios, puesto
que Él doquiera surge, habla, ilumina, se hace sentir y se manifiesta. No
supongáis entonces que Dios está en vuestro espíritu para permanecer oculto.
Sabed que Dios quiere manifestarse por vosotros en plenitud.

Unos dicen que Dios está en los cielos y otros, que habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que habito en los
cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los
cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la
felicidad y de la perfección.

Yo estoy en el más allá, sí; pero Más Allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia y de la ignorancia. Os hablo en tal forma que
vuestra mente pueda comprenderme, no porque llegue de otros mundos o moradas,
porque mi Espíritu habita en todas partes.

¡Cuán pobre es aún la mente humana al buscar la verdad en las doctrinas complicadas que ella misma se forja!

¿Podríais decirme qué forma o volumen tiene la conciencia? ¿De que forma es el amor o la inteligencia? Pues así como no tiene forma la conciencia, ni la inteligencia,
ni el amor, tampoco podéis comparar las cosas terrenales con la vida
espiritual. Sin embargo, nada hay más bello en los atributos del espíritu, que
es un conjunto de dones y virtudes que no necesitan de forma alguna para poder
existir.

Ya descubriréis en vuestro ser algo más que los órganos de vuestro cuerpo, y ellos son los dones, facultades, potencias y atributos del espíritu, los cuales han
dormido en el hombre por muchos siglos. Ni sustancia ni forma les encontraréis,
por lo que os digo que no será vuestra ciencia la que descubra esto que llamáis
misterio.

Conocedme para que vuestro concepto sobre Dios esté fundado en la verdad y sepáis que donde se manifieste el bien, ahí estoy Yo. El bien es verdad, es amor, es
caridad, es comprensión. El bien es preciso, exacto, determinado, conocedlo
para que no os equivoquéis.

Estudiad la Naturaleza y ved cómo todo obedece a un solo principio, y sigue un mismo orden y todo armoniza en una sola Ley. Contemplad al Universo que os habla
también con voz de Maestro, ya que en todo estoy presente. Observad con amor o
al menos con interés, y comprobaréis que todo señala el camino de la verdad. En
todo está mi amor, como sello indeleble del Autor de la Vida.

Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no
sabrá ir a Él.

Soy el Dios de la humanidad, de las religiones de las ciencias, y de todos los mundos.

Con mi presencia espiritual en este tiempo, vengo a haceros comprender que ni los que creen en la vida espiritual, ni los que proclaman que la única verdad es la
que se tiene en la vida material a través de su ciencia tienen razón; los
primeros han pecado de fanáticos y los segundos de necios; no se han dado
cuenta de que unos y otros llevan una parte de esa verdad, pero que no han
sabido armonizarlas, conciliarlas ni unirlas con amor.

Cuando vuestra inteligencia os lleve al principio de la vida y descubráis ahí cómo nacen y se transforman las criaturas, os maravillaréis al comprender la
explicación de muchas de mis lecciones. Ahí descubriréis que Dios está
manifestado en todo, desde los seres imperceptibles a vuestra mirada, hasta los
mundos y astros mayores.

Buscad mi presencia en las obras llevadas a cabo por Mí y comprenderéis que mi voz, surge de todo lo creado, porque no encuentro dificultad alguna en manifestarme
a través de los seres de la Creación. Lo mismo lo hago en un astro, en el furor
de una tempestad, que en la dulce luz de una aurora o en el melodioso trino de
una ave, que me expreso por medio del aroma de las flores. Y cada expresión
mía, cada obra os habla a todos de amor, de cumplimiento a las leyes de
justicia, y de sabiduría.

Hablo de estas maravillas que os rodean para que en ellas miréis mi poder y mi amor, desde las criaturas menos perceptibles hasta el majestuoso astro rey. Mas no os
digo que Yo soy la Naturaleza ni que ella es Dios. No os digo tampoco que el
sol es mi Espíritu Divino, porque ellos son apenas átomos en la Obra del
Creador.

Quiero que me améis como Padre y me miréis en la obra perfecta de mi Creación. En el agua cristalina de los arroyuelos, en el verdor de los campos, en el aire que
acaricia vuestras mejillas, en el firmamento sembrado de estrellas.

El Espíritu del Padre es invisible, pero se manifiesta en una infinidad de formas. Todo el Universo es tan sólo una manifestación material de la Divinidad. Todo
lo creado es un reflejo de la verdad. Yo estoy manifestado en todo como
Creador, como fuerza, como vida, perfección y armonía. ¿Y quién puede mantener
esa armonía en el universo sino Dios?

Soy vuestro Padre y he venido para que me conozcáis, para que sepáis que no estáis solos. Os amo, y si un paso os alejáis de Mí, ese mismo doy para acercarme a
vosotros. Si me cerráis las puertas de vuestro templo, Yo llamaré a ellas hasta
que abráis para penetrar en él.

Soy el necio peregrino que llama incesantemente a vuestra puerta y no os deja dormir. Soy la sombra que os sigue por doquier. ¿Qué queréis? Mi amor es
infinito.

Ni uno solo de vuestros sollozos y oraciones, deja de escucharse en el Cielo. Ninguna de vuestras aflicciones o pruebas difíciles pasan desapercibidos para
mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho y en todo estoy. Entregadme vuestras
penas, dadme vuestras tristezas y no os acordéis más de ellas.

¿Os extraña que vuestro Señor se interese tanto por vosotros que aún sois imperfectos? Es que me pertenecéis; os amo y por eso he llegado en busca vuestra.

He ahí que vosotros nacisteis por amor, existís por amor, sois perdonados por amor y seréis en la eternidad por amor.

¿Creéis acaso que contemplando al mundo y a sus moradores en la altura de perversidad en que se encuentran y necesitándome como me necesitan, los abandonase? Pensad
en esto, porque os he sorprendido hablando y pensando así.

Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo desde antes que fueseis y os amaré eternamente.

Buscadme en todas las formas en que me necesitéis, ya sea como Dios; como Padre, Maestro, hermano, amigo, o como doctor, lo que quiero es vuestra paz y
salvación, humanidad amada.

Nadie os obliga a creer en Mí ni a seguirme, la luz de la fe se encenderá por sí misma y ella hará brotar vuestro amor.

Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo más profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio
de las ofensas, como el Padre que persuade con ternura al pecador y como el
juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una
nueva oportunidad de salvación.

La idea equivocada que de mi justicia se formó el hombre en los primeros tiempos, desaparecerá definitivamente para dar paso al verdadero conocimiento de ella.
La justicia divina será al fin comprendida como luz que brota del amor perfecto
que existe en vuestro Padre.

¡Cuántas imperfecciones me atribuían los hombres en su ignorancia, creyéndome capaz de sentir ira, siendo ésta sólo una debilidd humana! Si los profetas os hablaron
de la ira santa del Señor, ahora os digo, que aquella expresión la interpretéis
como justicia divina.

El amor de Dios es inalterable, inmutable y eterno, por eso quienes crean que el Espíritu Divino puede verse poseído por la ira, o por la cólera, cometen grave
error; esas flaquezas sólo son concebibles en los seres humanos cuando les
falta la elevación del espíritu y el dominio sobre las pasiones.

¿Creéis que sea necesario para Mí, ver vuestras lágrimas y en vuestro corazón el dolor, para apiadarme de vosotros? Eso sería atribuirme dureza, insensibilidad,
indiferencia, egoísmo, y ¿concebís estos defectos en el Dios que amáis?

Cada vez que vuestros labios o vuestro pensamiento me dice: Padre, no me niegues tu perdón, estáis probando vuestra ignorancia, vuestra confusión y lo poco que me
conocéis.

¿Decirme a Mí que me apiade de vuestro dolor? ¿Pedirme que tenga misericordia de mis hijos? ¿Suplicarme a Mí, que perdone vuestros pecados, a Mí que soy el amor, la
clemencia, la caridad, el perdón y la piedad?

Bien está que tratéis de conmover a quienes en la Tierra tengan duro el corazón y que tratéis de mover a piedad con lágrimas y súplicas a quienes no tengan un
átomo de caridad hacia sus semejantes, pero no uséis esos pensamientos para
tratar de conmover a quien os creó por amor y para amaros eternamente.

¿Comprendéis ahora por qué os digo que muy poco sabéis de Mí?

Todo es bendito por Mí a toda hora, en todo instante. De Mí no ha brotado ni brotará maldición o abominación alguna; por eso sin contemplar justos ni pecadores,
hago descender sobre todos mi bendición, mi ósculo de amor y mi paz.

Nadie se avergüence de llamar Padre a Dios, al Creador, porque ése es su verdadero nombre. Ahora el hombre siente grandeza y enaltece su personalidad y se
avergüenza de proclamar a Dios, llamándole con otros nombres para no
comprometer su soberbia, para no bajar del pedestal de su posición. Por eso me
llaman: Inteligencia cósmica, o arquitecto del Universo, pero Yo os he enseñado
a decirme: ¡Padre nuestro! ¡Padre mío! Como en el Segundo Tiempo os enseñé.
¿Por qué diciéndome Padre, los hombres creen rebajarse?

Cuando me llamáis “Padre”, cuando ese nombre brota de vuestro ser, en el cielo se escucha vuestra voz y al arcano le arrancáis algún secreto.

Como Maestro os entrego una página más del Libro de mis enseñanzas. En mi palabra os doy el consuelo, para que sigáis en el camino que os conduce espiritualmente a
Mí, donde encontraréis la verdadera felicidad.

Así como he encontrado en cada corazón de la humanidad una cruz y una tumba, de cierto os digo que en todos habrá un Tercer día, en el cual he de resucitar
lleno de luz y de gloria.

El hombre, ha llegado ha formarse en su corazón la idea de que nadie es digno de mirar, ni oír, ni sentir a Dios. Con decir que Yo soy infinitamente grande para
aproximarme a la humanidad, quien diga que Yo soy muy grande para fijarme en
criaturas tan pequeñas como es el hombre, niega lo más hermoso que mi Espíritu
os ha revelado: la humildad.

Humanidad: aquí tenéis un mensaje más del Divino Maestro, el cual os hará dar un paso adelante en la comprensión de mis enseñanzas; porque no debéis deteneros en el
sendero del progreso espiritual.

Toda la existencia humana ha evolucionado. Su ciencia, su forma de pensar y de vivir, sus conocimientos, sus conquistas y sus ambiciones; sólo ha descuidado
su parte espiritual, sólo al espíritu ha dejado en abandono, sin querer haceros
cargo de todos los derechos que dentro de la vida tiene el espíritu. Y es por
eso que hace muchos siglos vive la humanidad estancada espiritualmente.

Pero ahora, he traído en mis nuevas lecciones mayores enseñanzas que las de los tiempos pasados, porque encuentro en muchos, más capacidad en las mentes y
mayor evolución en los espíritus.

Habéis tenido existencias de bienestar y complacencias, de esplendor y placeres, otras de vicisitudes y fracasos. Unas han servido de expiación, otras de experiencia,
algunas para el desarrollo de la mente; otras para el de los sentimientos, y
ésta que ahora tenéis es para la elevación del espíritu.

Llamáis a este tiempo Era de la luz, mas no porque sea hasta ahora cuando mi luz haya iluminado al espíritu o al entendimiento de los hombres, ella siempre ha
brillado en todo espíritu. Soy el astro divino que no se oculta jamás, mas si
ahora miráis que la luz espiritual vibra cual nunca en los hombres, ello se
debe a que a causa de su evolución, ya pueden percibir con mayor claridad que
en tiempos Pasados, la presencia de la vida espiritual.

Espiritualmente no sois niños, ya que no es esta la primera vez, ni la primera Era en que habitáis la Tierra.

Ahora os encontráis en aptitud de sentir y comprender mis enseñanzas, por elevadas que sean; no así en el Primer Tiempo, cuando para simbolizar la patria del
espíritu tuve que entregar al pueblo una tierra, y para enseñarles la Ley hube
de grabarla en una piedra.

Si evolucionáis constantemente, ¿Por qué había de traeros siempre la misma lección? Esa es la razón por la que mi arcano os revela en cada era, enseñanzas
más profundas.

¿Quién hizo que el hombre desde sus principios buscase una orientación para sus actos? ¿Quién le hizo buscar en el fondo de su ser su esencia inmortal? El espíritu;
él es quien le ha ido revelando que una naturaleza superior le anima y le
ilumina.

El hombre, desde los tiempos más remotos de su existencia, aunque lentamente, ha buscado su origen, su esencia, la causa de su ser, el porqué de su permanencia
en el mundo y la finalidad para la cual fue creado. Esto ha sido por medio del
don de intuición, de revelación y por medio de su inteligencia,

Desde que se dio cuenta de que en él había facultades que lo diferenciaban de las demás criaturas, fue teniendo la idea de que a él le estaba reservado un
destino más alto entre todos los seres de la Creación, y lentamente fue
naciendo en lo recóndito de su ser, la intuición de un Dios, la existencia del
espíritu y por lo tanto la necesidad de elevar un culto o tributo espiritual a
aquel de quien se sentía proceder.

De ahí parte la evolución espiritual de la humanidad, evolución que no ha sido igual en todos los hombres porque éstos, divididos en razas y distanciados por
nacionalidades, costumbres y lenguas, unos han avanzado más que otros, unos han
tenido una forma de elevar su culto a Dios y otros han adoptado formas
diferentes.

Para ayudaros en vuestra evolución, nuevamente mi palabra desciende hacia los hombres para indicarles la senda salvadora. Dulcemente tomo de la mano a los
hombres de buena voluntad para encaminarlos hacia la luz, mostrándoles a cada
paso en el sendero las bellezas nunca antes descubiertas.

Al hablaros de bellezas, no me refiero a las de la naturaleza, que para ello tenéis despiertos y desarrollados vuestros sentidos; os hablo de las bellezas
de la vida espiritual, las cuales no conocéis, porque cuando no habéis sido
fríos o indiferentes ante ellas, os conformáis con imágenes o formas creadas
por la mente humana.

He tenido que prepararos para que podáis penetrar en mi santuario a escuchar una más de mis lecciones, porque que muchos necesitan impresionar primero sus
sentidos, para que su espíritu pueda elevarse. Buscan sus ojos la imagen que
pudiera hablaros de mi presencia, sus oídos están en espera de las notas musicales
de los himnos para despojar al corazón de las preocupaciones terrenales, y
hasta el incienso y el aroma de las flores creen que son necesarios para poder
pensar en Mí, aunque sea por unos instantes. Mas como el conjunto de toda esa
liturgia sólo la encuentran en el interior de los lugares dedicados a ese
culto, fuera de ellos se sienten incapacitados para concebir o siquiera sentir
mi presencia.

Ya no son vuestros ojos los que vienen en busca de una imagen que para vosotros pueda representar a la Divinidad; ya no son vuestros oídos los que vienen en
pos de esas notas musicales que necesitabais para haceros olvidar
momentáneamente las atracciones del mundo; ya no esperáis asistir a la
celebración de un rito, para llegar a creer que sólo en aquel acto y en aquel
lugar estoy presente.

Hoy llegaría a estorbaros cualquier objeto que se pusiera delante de vuestros ojos, y la mejor música os parecería demasiado pobre junto al concierto celestial de
mi palabra, y en vez de que os ayudaran en vuestra elevación, podrían llegar a
perturbaros.

Ayer estaba fuera de vosotros el altar que habíais elevado a mi Divinidad, ahora lo habéis levantado dentro del corazón. Vuestra ofrenda, que por mucho tiempo
había sido material, ahora la habéis cambiado por una manifestación espiritual.
Sabéis que ante mi vista es más hermoso vuestro amor que la flor más bella de
vuestros huertos, y que el perdón que le otorguéis a un semejante, tiene ante
Mí más valor que el tributo con el que antes creíais lavar vuestras manchas.

Habéis logrado evolucionar aunque sea un poco espiritualmente; si queréis que os dé pruebas de ello, Yo os pregunto: ¿Dónde están los dioses que ayer adorasteis?
¿Dónde quedaron las ofrendas y los sacrificios? Aun dentro del conocimiento del
Dios verdadero, ¡cuántas modificaciones ha sufrido vuestra forma de pensar,
vuestras creencias, cultos y prácticas!

No todos los hombres pensarán de igual manera al recibir esta luz, porque el tiempo de evolución no es el mismo en toda la humanidad. Unos llevan más tiempo
que otros en el camino de la vida, también debéis saber que todos los hombres
están retrasados en conocimiento y elevación, porque se han apartado de la
senda de evolución espiritual.

El hombre se ha estancado moral y espiritualmente, ha forjado un culto hacia Mí y una forma de vivir que cree son las mejores, y ha caído en una rutina que
hastía y fatiga a su espíritu, fanatizándolo en ritos y ceremonias materiales.
En cambio ved el nivel de evolución en que se encuentran los reinos que forman
la Naturaleza material, ved su orden, su armonía y su perfección.

Recibió el tributo de toda la Creación, desde los astros mayores hasta los seres menos perceptibles a vuestra mirada. Todo está sujeto a evolución, todo camina, todo
avanza. Todo se transforma.

¿Por qué si la humanidad ha visto el desarrollo de la ciencia y el descubrimiento de lo que antes no hubiese creído, se resiste a la evolución natural del espíritu?
¿Por qué se obstina en lo que lo estaciona y aletarga? Porque no ha querido
asomarse a la vida eterna.

Mirad como habiendo descendido a tanta imperfección, recorriendo los caminos del mundo en diferentes materias conociendo el fango y la impureza, fuisteis dignos
de mi caridad; pero toda esa larga jornada fue la experiencia que vuestro
espíritu recogió, para poder aquilatar el valor que encierran mis leyes y el
valor que tiene la vida espiritual; para comprender que en la evolución del
espíritu existe la grandeza y la satisfacción perfectas. Por eso siempre invito
a los hombres a este camino, porque mientras no lleguen a él, les seguirá
tocando el sufrimiento y los falsos placeres les seguirán azotando.

Soy el mismo Dios de aquel tiempo, vosotros también sois los mismos, mi enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso debéis
buscar una comunicación y un culto más perfecto hacia vuestro Creador.

Sensibilizaos para que presintáis la vida espiritual y no os conforméis con el principio de vuestra evolución que eso es esta vida, porque sobre ella existen obras
superiores.

No os detengáis jamás en vuestro progreso espiritual, así estéis en un mundo o en otro.

Sobre todos los hombres he derramado mi luz revelándoles la única verdad existente, pero ved cómo cada hombre y cada pueblo, siente, piensa, creé e interpreta de
diversa manera.

Estos diferentes modos de pensar de los hombres, han originado sus divisiones, ya que cada pueblo o raza sigue diferentes caminos y alimenta distintos ideales.

Si en vuestro camino llegáis a observar a hombres que con sus obras o su manera de pensar, demuestran retraso espiritual ante mis revelaciones, no os confundáis,
porque debéis saber que nunca han marchado al compás todos los seres. Confiad
en que desde ahora estoy dejando para ellos, las palabras que habrán de
despertarlos cuando el tiempo sea llegado.

Si todo se perfecciona, natural es que también vosotros evolucionéis. ¿Cómo es posible que sigáis imaginando a vuestro Dios en la forma tan limitada como lo
concibieron vuestros antepasados? Ya no podréis vivir y pensar como aquellos
que obraron de acuerdo con los ritos y preceptos que les obligaron a seguir.

Tomado de: http://www.eltesorodevivir.com/?page_id=9

Fuente: Revelaciones del Espíritu Santo
Con cariño y respeto, te compartimos esta página y este tema, para
que también los recomiendes y los reenvíes.
www.eltesorodevivir.com

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