Como aplicar los principios de prosperidad a la vida cotidiana:

Como aplicar los principios de prosperidad a la vida cotidiana:

La posesión de bienes materiales, sin paz interior, es como morir de sed cuando nos bañamos en un lago. Si bien es de evitar la pobreza material, debemos aborrecer la pobreza espiritual. Porque es la pobreza espiritual, y no la carencia material, la que constituye la base del sufrimiento humano.
No olvides estas palabras si deseas crear un mundo de realidad mágica para ti.
1.- ¡Desdén e incredulidad! Idea un sistema dentro de tu mente que te permita imaginarte viviendo una vida próspera, con todas las cosas materiales que puedas precisar. Aparta la penuria de tu mente y niégate a tener ese tipo de pensamientos. Cuando un viejo pensamiento habitual de penuria empiece a entrar en tu conciencia, di simplemente: <<¡El siguiente!>>. Eso es, di simplemente para ti mismo <<El siguiente>>, ello te recordará que el viejo pensamiento quedó atrás y que estás entrando en un nuevo proceso de pensamiento próspero…
2.- Deja un rincón de tu mente centrado exclusivamente en tus imágenes de prosperidad. Acude a él a menudo y utiliza el poder de tu mente para aguzar tus imágenes de prosperidad. Llega hasta los detalles concretos acerca de lo que puedes conseguir. Recuerda que mereces este rincón de libertad, que es únicamente tuyo y que nadie puede arrebatarte. No pienses ni por un instante que es preciso que ganas la lotería o que se presente una circunstancia inusitadamente afortunada para que ese milagro que tienes en el pensamiento se haga realidad. Repite oralmente: <<Puedo hacerlo, puedo hacerlo>>, allí donde antes han conocido el fracaso…
3.- Estudia el mundo de la materia, de todas las posesiones materiales en el plano subatómico. Empieza por observar que todo lo material no es más que espacio vacío cuando se lo ve más cerca, verás lo absurdo del hecho de hacer de ese mundo material tu amo. Al igual que tus pensamientos, el mundo material es ilimitado. No tiene principio ni fin…
4.-Desarrolla en ti la confianza en tus voces intuitivas interiores. Se ha dicho que aquellos a quienes se clasifica como afortunados son esencialmente aquellos que siguen sus corazonadas y no lo que ha sido prescrito por los demás. Si sientes una fuerte inclinación interior a cambiar de empleo o de domicilio, a conocer a gente nueva o a realizar una nueva inversión, pon entonces una mayor confianza en tu corazonada. Es tu guía divina que te anima a correr riesgos, a hacer caso omiso de cómo actúa el rebaño, a ser el individuo único que eres…
5.- Dedícate a sustituir dentro de ti los pensamientos que reflejen una conciencia de penuria. Si te dedicas a hablarle siempre al mundo de lo que te falta y de que nunca sales adelante, es porque hay dentro de ti un espacio interior que crece firmemente en las carencias. Entre estas ideas de penuria están los problemas económicos, las pérdidas, las dificultades, etc. Es posible que te dediques a hablar de estos temas y que éste sea el modo en que te presentas una y otra vez a todo aquel con quien te encuentras. Puedes sustituir estos eslóganes interiores, que han llegado a constituir el logotipo de tu vida, por nuevos pensamientos entre los que estén la abundancia, la riqueza, el ser pródigo, el beneficio, la tranquilidad, el sustento, etc…
6.- Desarrolla en tu corazón la convicción de que realmente te corresponde la prosperidad. Pensar en la prosperidad es ya un gran comienzo. Pero debes hacer que esos pensamientos de que tienes derecho a la prosperidad se conviertan en auténticas creencias. Si quieres hacer realidad la prosperidad, debes cultivar esta forma de convicción mental. Es tu propósito en acción. Es el proceso de vivir a través del conocimiento…
7.- Cree en la divinidad que eres, y cree que representa la perfección del universo. Cuando hayas trabajado las creencias de que he hablado, contrólate durante un día y fíjate en cuántos pensamientos de penuria tienes en relación con los pensamientos de prosperidad, luego entrégate y deja de inquietarte por ello. Confía en esa fuerza invisible que fluye a través de ti. Recuerda: ¡cuando confías en ti mismo confías en la sabiduría que te ha creado! Y evidentemente, cuando dudas de ti pones en duda esa misma inteligencia divina que te ha traído aquí…
8.- ¡Actúa ya de manera próspera! Eso es, actúa como si tuvieras ya toda la prosperidad que mereces. La persona que actúa de manera próspera es muy generosa. Sé así, ahora mismo. Si no eres generoso cuando ello es difícil no lo serás cuando sea fácil. Debes estar dispuesto a dar a los demás, aun cuando tus arcas no estén llenas, porque éste es tu propósito. Tu propósito es independiente de las arcas. Es algo espiritual. Actúa de manera espiritual. Da al menos el diez por ciento de lo que te encuentres en la vida a aquellos que te proporcionan sustento espiritual…
9.- Cuando hayas dominado el arte de dar a los demás, practica el arte igualmente importante de darte a ti mismo. Toma una parte de todo cuanto llegue a ti en forma de dinero e inviértelo en ti mismo. Coloca este dinero en un plan de ahorro que tú controles. Considéralo como tu fondo milagroso y muéstrate estrictamente firme en cuanto a tu contribución a esta cuenta personal, que crecerá con rapidez…
10.- Libérate de tu posible polaridad en relación con el dinero. Quizás hayas considerado el dinero como una bendición de Dios o como el archí enemigo de la espiritualidad. El dinero se ha utilizado a menudo como campo de batalla para cuestiones espirituales y para cuestiones materiales. Es, pues, posible que si has acumulado dinero hayas llegado a creer que ello está de algún modo en conflicto con tu espiritualidad…
11.- Date cuenta de que nunca tendrás bastante de lo que no deseas. Si el dinero es lo único que ambicionas y deseas con la finalidad de tener poder sobre los demás, nunca tendrás el suficiente. Tu meta está en el reino de lo invisible, en ese lugar donde tiene lugar toda tu vida. El dinero y otros símbolos de prosperidad llegan a tu vida para ayudarte en ese camino. Si pasas por alto este mensaje verás cómo llegan grandes cantidades de dinero a tu vida pero conocerás también su desaparición…
12.- Evita la trampa que representa creer que la prosperidad va a llegar a tu vida gracias al esfuerzo de los demás. Tú eres el que crea tu propia vida de prosperidad. Nadie debe cambiar para que tú conozcas tu propia prosperidad. Se trata de un juego interior, y debes renunciar a esperar nada de los demás. Aun cuando consiguieras hacer que los demás te aportaran los símbolos de la prosperidad, está desaparecería rápidamente y te verías encallado, con esa infernal salchicha delante de ti, siempre aquejado de la enfermedad que se llama más…
13.- Medita acerca de tu prosperidad. Fórmate en tu pantalla interior imágenes que te reflejen a ti en tanto que individuo próspero. No permitas que esas imágenes se desvanezcan, sean cuales fueren las circunstancias que hayas creado en tu vida. Tus meditaciones te proporcionarán un guión interior que seguir. Utiliza esta útil práctica para hacer realidad lo que realmente deseas experimentar en el mundo físico…

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