EL PODER DEL AHORA

Eckhart Tolle

P:El Buda dice que el dolor o sufrimiento surge por
el deseo y que para liberarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del
deseo.

R: Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser. Mientras
yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y
aversiones, y fuera de ellos no hay “yo” excepto como una mera posibilidad, un
potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado. En ese caso, incluso
mi deseo de ser libre o iluminado es sólo otro anhelo de realización o plenitud
en el futuro. Así que no busque llegar a ser libre del deseo o “lograr” la
iluminación. Vuélvase presente. Esté allí como observador de la mente.
En lugar de citar al Buda, sea el Buda, sea “el despierto”, que es lo que
la palabra buda significa.

Los seres humanos han estado
en las garras del sufrimiento durante millones de años, desde que
cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y
perdieron la conciencia del Ser. En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos
como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la
Fuente y de los demás.

El sufrimiento es
inevitable mientras usted esté identificado con su mente, es decir, mientras
usted esté inconsciente, espiritualmente hablando.

Hablo aquí principalmente del sufrimiento emocional, que es también la causa principal
del sufrimiento físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el
odio, la autocompasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así
sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del
sufrimiento. Y todo placer o elevación emocional contiene en sí
mismo la semilla del dolor
: su contrario inseparable, que se manifestará
con el tiempo
. Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse bien sabrá
que la animación eventualmente se convierte en depresión, que el placer se
transforma en alguna forma de dolor. Muchas personas saben también por
experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una
fuente de placer a ser una fuente de dolor. Vistos desde una perspectiva más
alta, los polos positivo y negativo son caras de la misma moneda, ambos son
parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia
egotista de identificación con la mente.

Hay dos niveles de
sufrimiento
: el sufrimiento que usted
crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en su mente y su cuerpo.
Ahora quiero hablar de cómo dejar de crear sufrimiento en el presente, y
cómo disolver el sufrimiento pasado.

Hay dos niveles de sufrimiento: el sufrimiento
que usted crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en
su mente y su cuerpo.

P:Ninguna vida está completamente libre de dolor y tristeza. ¿No es
cuestión de aprender a vivir con ellos más que de tratar de evitarlos?

R: La mayor parte del
sufrimiento humano es innecesario.

Es creado por uno mismo mientras la mente no observada maneje nuestra
vida. El dolor que usted crea ahora es siempre una forma de no aceptación, una
forma de resistencia inconsciente a lo que es. En el nivel del pensamiento, la
resistencia es una forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de
negatividad. La intensidad del sufrimiento depende del grado de
resistencia al momento presente, y esta a su vez depende de la fuerza de su
identificación con la mente. La mente siempre busca negar el Ahora y escapar de él.
En otras palabras, cuanto más identificado esté usted con su mente, más sufre. 0
puede ponerlo en estos términos: cuanto más capaz sea de honrar y aceptar el
Ahora, más libre estará del dolor, del sufrimiento y de la mente egótica.
¿Por qué habitualmente se niega o se resiste la mente al Ahora? Porque
no puede funcionar y permanecer en control sin el tiempo, que es pasado y
futuro, así que percibe el Ahora atemporal como una
amenaza. El tiempo y la mente son de hecho inseparables.
Imagínese la Tierra sin vida humana, habitada sólo por plantas y
animales. ¿Tendría todavía un pasado y un futuro? ¿Podríamos todavía hablar del
tiempo de forma significativa? La pregunta “¿Qué hora es?” o “¿Qué día es
hoy?” ­si hubiera alguien para hacerla- no tendría ningún sentido. El roble o el
águila quedarían perplejos ante tal pregunta. “¿Qué hora?” responderían.
“Bueno, es ahora, por supuesto. ¿Qué más?”
Sí, necesitamos la mente, así como el tiempo, para funcionar en este
mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es
donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.
La mente, para asegurarse el control, busca continuamente cubrir el
momento presente con el pasado y el futuro. Así la vitalidad y el potencial
infinitamente creativo del Ser, que es inseparable del Ahora, queda
cubierto por el tiempo. La verdadera naturaleza queda oscurecida por la mente.
Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente humana.
Todos los individuos sufren bajo este peso, pero también siguen aumentándolo
a cada momento, siempre que ignoran o niegan el precioso momento o lo reducen
a un medio para obtener un momento futuro, que sólo existe en la mente, no
en la realidad. La acumu­lación de tiempo en la mente humana individual y
colectiva también carga una gran cantidad de dolor residual del pasado.
Si no quiere crear más dolor para usted y para los demás, si no quiere
aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en usted,
no cree más tiempo, o al menos no más del necesario para manejar los aspectos
prácticos de su vida. ¿Cómo detener la producción de tiempo?
Dése cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tiene.
Haga del Ahora el foco primario de su vida. Mientras que antes usted habitaba
en el tiempo y hacía breves visitas al Ahora, establezca su residencia en el
Ahora y haga breves visitas al pasado y al futuro cuando se requieran para
manejar los asuntos prácticos de la vida. Diga siempre “sí” al momento
presente.

¿Qué podría ser más fútil, más demente, que crear resistencia interior
a algo que ya es? ¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma,
que es ahora y siempre ahora? Ríndase a lo que es. Diga “sí” a la vida, y
observe cómo esta empieza súbitamente a funcionar a favor suyo y no contra
usted.

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