Guia para Practicar Meditación…

Guia para Practicar Meditación…

¿Cómo meditar?

Hay muchas técnicas sobre como hacerlo. Pero en general estas incluyen alguna/s de los siguientes elementos:
Una postura física determinada.
Uso de instrumentos adicionales como música o sahumerios.
Ropas cómodas, con colores que favorezcan la práctica.
Darse un baño previamente. Haber dormido lo suficiente. Elegir un lugar
tranquilo, si es posible el mismo siempre para ayudar con el
magnetismo. No ser molestado por personas o animales.

Usar un período determinado de tiempo por día para el entrenamiento del hábito de meditar.
El uso de mantrams, visualización (imaginando internamente no sólo
IMAGENES visuales, sino también representaciones olfativas, gustativas,
auditivas y táctiles), técnicas respiratorias determinadas.

La práctica simultánea de otras actividades a la meditación, como ser:
no comer excesivamente, dejar las drogas, el alcohol y el cigarrillo,
llevar una alimentación sana (muchas veces se recomienda un estilo
vegetariano), llevar una vida sexual ordenada y moderada, mantener un
estado mental pacífico y positivo en el estado de vigilia: todo esto se
puede englobar en las llamadas restricciones y adquisiciones tendientes
a permitir efectividad en la práctica.
En el budismo se habla de recto hablar, recto pensar, rectos medios de
vida, recta atención, entre otros requisitos. En los aforismos de
Patanjali hay similares actitudes contenidas en los yamas y niyamas.
Ninguna de ellas es posible sin la autobservación y el recuerdo de sí.

Todas estas cosas pueden resultar restrictivas en función de las
costumbres que ya se tienen arraigadas, pero el propósito y la
intuición de porque es necesaria cada una de estas cosas disipan la
inercia al cambio y el logro de un estado meditativo con todos los
beneficios que trae.
El objeto de todo esto es quebrar la identificación con los distintos
estados o movimientos de la mente y el cuerpo, para poder elevarse al
lugar de residencia de lo que uno realmente es, más allá de la
identificación con los procesos anteriores.

Algunos métodos utilizan una idea como medio de concentrar la mente
hacia dentro (preferentemente hacia algo que interese o agrade) y para
averiguar la esencia de esa idea, o la atención a algo como una
sensación de una parte del cuerpo, la respiración, etc. Otras no
utilizan ninguna idea llamándose meditaciones sin semilla.
Regularidad y perseverancia.
Sinceridad y profundidad de propósito.

Breves consejos

Aquietando la respiración y concentrándose en ella se puede relajar
tanto el físico, las emociones y pensamientos. Similarmente sucede
concentrándose en algún pensamiento que evoque paz y armonía.
La concentración no implica tensión, pues con tensión se debilita la concentración.

Tratar de combatir las emociones o pensamientos ajenos al tema de
meditación con la idea de expulsarlos implica darles fuerza y debilitar
la concentración. La manera más útil es dejarlos que vengan, ni
aceptarlos ni rechazarlos, dejarlos que fluyan hasta que desaparezcan.
En realidad se acercan a la conciencia por hábito o por deseo o rechazo
hacia ellos.

Comprender las leyes asociativas de ideas y pensamientos, para darse
cuenta como uno se puede apartar por medio de las asociaciones del tema
elegido.
La causa de la dispersión mental es producto de la infinidad de deseos
ajenos al tema. Por ello la meta de muchas escuelas es trascender el
deseo y la aversión para que la mente se estabilize en la transparencia
y así lo que pueda haber encima de ella puede aparecer.

La visualización apropiada usando la mayor cantidad de detalles
visuales, auditivos, etc. ayuda a enfocar la mente hacia adentro
cerrando la puerta a las percepciones sensorias del nivel físico. Para
ser efectiva debe haber identificación con lo imaginado. Aunque uno
sepa que es sólo imaginación, la técnica se hace útil si le da realidad
a esto mediante el deseo de unirse, fundirse o identificarse.
Similarmente uno debería hacerlo con el tema de meditación: anhelar
profundamente conocerlo.

Dándose cuenta que los medios intectuales discursivos están detrás de
los hechos, van tras la forma pero no captan la esencia. Al tomar
conciencia vivencial de esta limitación del raciocinio especulativo y
memorístico, el proceso por sí mismo debería detenerse. Sin embargo, la
mente queda fijada en el máximo nivel alcanzado por el intelecto
habitual, con su última representación figurada del tema, quedando sólo
el impulso por saber eso.
Este impulso puro, sin discurso, permitirá que lo nuevo pueda venir o
fluir hacia la conciencia perceptiva. El intentar apropiarse de este
flujo pondrá en funcionamiento el aspecto discursivo (producto del
deseo personal) y la corriente intuitiva se interrumpirá. Después de la
vivencia del conocimiento, la verdadera meditación, el mecanismo
memoristico puede registrar o no el recuerdo de la experiencia, al rato
de acaecida o con el transcurrir del tiempo a medida que el mecanismo
de la memoria se vaya habituando a este tipo de experiencia.

Si el tema interesa o agrada mucho, ayuda a la concentración, pues el
deseo personal juega a favor (como un ideal o virtud, un tema
abstracto, devoción hacia una deidad, etc.). El tema puede ser de
distinta naturaleza dependiente de las tendencias de la persona, temas
devocionales o intectuales.
Con la meditación podemos adquirir virtudes y desarrollar facultades,
al identificarnos concientemente con la esencia de las mismas.
Podemos conocernos en sí, cuando las representaciones sensorias figuradas se detienen.

Saludos desde el Alma

Luna

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