Feng Shui, Fundamentos, Teoria e Historia…

El arte de la distribución armoniosa

Según los antiguos chinos, la posición y la orientación en el espacio
son de la máxima importancia. La ubicación de nuestra residencia, lugar
de trabajo y los objetos y posesiones con que nos rodeamos, pueden
afectar nuestra actitud e incluso nuestra psique. El folklore y la
mitología chinos nos enseñan que esas influencias conforman el
comportamiento y la perspectiva de una persona hacia lo positivo o lo
negativo, lo favorable y lo desfavorable, lo armonioso o lo perjudicial.
El arte popular chino de distribuir los objetos para fomentar la
armonía y la buena suerte se llama Feng Shui. Este conocimiento antiguo
nos capacita para buscar la paz y para un crecimiento nuevo a través de
nuestra relación con los objetos que nos rodean, situándolos de modo
que la gente (Hombre), el entorno (Tierra) y el espíritu (Cielo) formen
una alianza armoniosa para el progreso. Existen ideas similares en la
tradición occidental a las que a veces se llama “geomancia”.
El vocablo chino Feng significa viento, y Shui agua. La frase “viento y
agua” simboliza “el viento ascendiendo a la cima de una montaña” y “el
agua subiendo hasta su cumbre”, que unidos orientan las actitudes y los
actos de una persona hacia el éxito. Los orígenes del feng shui se
encuentran en la astronomía antigua, el conocimiento geográfico, la
sabiduría popular china, la cosmología y la filosofía taoístas y el
sistema de adivinación del Yijing (el texto clásico chino también
conocido como I Ching, o Libro del Cambio). Los chinos antiguos
entendían bien estas cuestiones. Su larga historia y experiencia
cultural acumulada les proporcionó una tradición popular y una
espiritualidad únicas que aceptaban y apreciaban dicho conocimiento.
Estos ingredientes especiales generaron el concepto fundamental del
Feng Shui de que la distribución de los objetos en posiciones
favorables haría que las misteriosas fuerzas celestiales se alinearan
con la gente o las cosas en la Tierra, aportando buena suerte a los
practicantes inteligentes de este arte.

Los antiguos chinos también creían que la armonía y el equilibrio en la
vida le llegan al individuo de fuentes tanto internas (“Antes del
Cielo”, que significa la dote natural de uno) como externas (“Después
del Cielo”, o las condiciones cambiantes del entorno personal), y
razonaron que esas influencias podían aumentar o disminuir las
posibilidades para tener éxito en la vida. Sin embargo, nada está
garantizado para siempre, y no se debería creer ciegamente en la forma
de arte del Feng Shui como una verdad absoluta. En realidad, es más
como un escenario artístico, que nos proporciona una plataforma
potenciada sobre la cual interpretar el acto de la “mente sobre la
materia” para superar los obstáculos diarios. Más que cualquier otra
cosa, su objetivo es crear un entorno positivo y favorable en el que
una persona pueda vivir en armonía n el hogar y el trabajo.

Por tradición, un experto practicante chino del Feng Shui es también un
astrólogo competente y un experto en la adivinación del Yijing, ya que
estas tres artes están interrelacionadas y comparten raíces similares.
El arte multifacético del feng shui integra todas estas ramas del
antiguo conocimiento popular. También es importante saber que en el
feng shui hay niveles diferentes de percepción; el espiritual y el
intelectual deben estar presentes. AL escoger a un practicante hay que
tener cuidado de elegir a alguien con integridad y elevados valores
morales, con el fin de evitar “manzanas podridas”, y, así, un mal
karma. Use su propio instinto y buen juicio antes de solicitar consejo
a un experto; primero verifique las cosas y observe con atención. Como
todos sabemos, los libros sólo versan teorías, pensamientos y métodos.
Estos son los aspectos intelectuales del feng shui , mientras que la
igualmente importante dimensión espiritual es difícil de demostrar en
palabras, y todavía más ardua de percibir. Tales aspectos se encuentran
más allá del alcance de mi misma.

El arte del feng shui se ha ejercido en China y en otros países
asiáticos durante siglos, y prácticas similares eran conocidas para los
antiguos egipcios, griegos, romanos, árabes, hindúes y las poblaciones
nativas de América del Norte y del Sur. No espere convertirse en un
experto de la noche a la mañana. Pero obtener un poco de conocimiento
de estas artes, incluso a nivel de principiante, le puede ahorrar las
complicaciones y los gastos innecesarios de buscar a un experto.
El conocimiento del feng shui chino tradicional (en todas sus muchas y
variadas escuelas), por lo general, se transmite de una generación a
otra, bien mediante una relación de maestro-discípulo, o bien a través
de linajes familiares. Se trata de un asunto serio, y los maestros de
este arte son agudamente conscientes de la necesidad de una selección
correcta de discípulos. Alguien que carezca de la sensibilidad adecuada
n puede ser un verdadero heredero, sino sólo un entusiasta informado.
Después de todo, no se trata de un arte destinado a todo el mundo. De
hecho, algunos maestros han muerto sin pasarle su conocimiento a ningún
sucesor, y ello porque no tenían disponible un heredero apropiado. Por
el mismo motivo, si el maestro se corrompe, entonces su arte y práctica
pueden volverse “espiritualmente desconectados”. Esa persona podría ser
muy peligrosa, para sí misma y para otra gente.
Los maestros tradicionales del feng shui están entrenados tanto en el
feng shui exterior como en el interior. Dedican mucho tiempo a viajar
por el campo y por los pueblos y las ciudades, aprendiendo a
seleccionar buenos emplazamientos y a evitar los malos. Una brújula y
un buen par de zapatos de marcha resultan buenos compañeros en esos
viajes, mientras que un amplio conocimiento de teorías del feng shui,
mitología, creencias populares, formas y rasgos geográficos, fuentes de
agua, vientos reinantes, astrología, el Yijing y los diferentes tipos
de usos que se les da a los emplazamientos (religiosos, residenciales,
institucionales, y así sucesivamente) son esenciales para enriquecer
esta clase de experiencia de campo. El feng shui interior se basa en
los mismos principios y prácticas, ¡pero debería ser menos agotador!
Deben de saber que no necesitan comprar una brújula tradicional de feng
shui , ya que son caras y muy confusas incluso para los que saben
chino. No obstante, resulta interesante e instructivo tener una idea
básica de su objetivo y empleo. Ello se debe a que la brújula
tradicional china es tanto una herramienta como un diccionario
portátil, diseñada especialmente para proporcionar todo tipo de
información a las diferentes escuelas de feng shui y a sus
practicantes.

Por lo general, una brújula china de feng shui está hecha con madera de
boj, muy dura y resistente, y tiene forma circular, con un diámetro que
va de 15 a 20 centímetros. A veces una brújula china antigua se puede
fabricar con materiales exóticos, como el marfil o cuerno de animal,
pero las modernas a menudo son de plástico. En el centro hay empotrada
una brújula pequeña de metal con un indicador magnético con una mitad
pintada de rojo (que indica el sur) y una mitad de negro (que indica el
norte). Rodeándolo hay franjas concéntricas de información de feng shui
inscritas en negro y rojo. Las brújulas chinas tradicionales pueden
tener seis, nueve, doce o más franjas concéntricas de información,
dependiendo de la escuela o método del practicante particular. De suma
importancia son las demarcaciones de los 360 grados básicos,
distribuidas a su vez en veinticuatro sectores de dirección (por lo
general conocidos como las veinticuatro montañas), y los ocho puntos
cardinales, representados por los bagua, los ocho trigramas básicos de
la adivinación en el Yijing. En las franjas de información, que
corresponden a los diversos sectores de información de la cara de la
brújula, también se incluyen: dos sistemas numéricos chinos antiguos,
Los Diez Tallos Celestiales y las Doce Ramas Terrenales, que se usan en
combinación para contar el tiempo (horas, días, meses y años); los
Cinco Elementos, y las veintiocho constelaciones o los pabellones
estelares que reconoce la astrología china.

En el método de las Nueve Estrellas para el análisis del feng shui que
vamos a aprender a usar, resulta innecesaria una compleja brújula
tradicional: bastará con una brújula barata y convencional de estilo
occidental. Ello es debido a que lo único que nos hará falta son los
ocho puntos cardinales y los diversos grados para determinar las
posiciones de los diferentes sectores de dirección. Algunas escuelas
tradicionales de feng shui chino reciben a veces el nombre de “Escuelas
Brújula”, mientras que a otras se les llama “Escuela de Distribución”,
pero en realidad todas ellas, sean Brújula o de Distribución, deben
determinar los puntos cardinales y las posiciones, y todas comparten
reglas similares para colocar cosas como muebles y decoraciones, o
elementos arquitectónicos como puertas y ventanas. De hecho, los
nombres “Escuela Brújula” y “Escuela de Distribución” son en sí mismo
designaciones creadas por los practicantes modernos. En realidad el
término “Escuela de Distribución” alude a los practicantes que dependen
únicamente de la distribución de objetos y cosas, que a menudo no
emplean una brújula o métodos de feng shui reconocidos por la
tradición. Esto es debido a que aprender cualquiera de las escuelas
tradicionales antiguas de feng shui requiere no sólo tiempo, paciencia
y comprensión, sino también obtener la aceptación de un maestro, lo
cual no resulta fácil. En cualquier caso, existen ambos tipos de
escuela, y cada una tiene sus propios seguidores y público.

Ver HISTORIA – TEORIA del Feng Shui

El Yin y el Yang

Todas las cosas pueden verse en términos de dos tipos de energía:
pasiva y activa, o yin y yang, que es uno de los principios
fundamentales del Feng Shui

El concepto de yin y yang presenta un panorama amplio para ver al mundo
y la forma en que lo afecta. Es posible ajustar las relaciones con
otras personas y con el entorno para poder enfrentarse a situaciones
favorables en vez de desfavorables. En última instancia, podremos
utilizar nuestros conocimientos de yin y de yang para aprovechar más la
vida con el mínimo esfuerzo.

Por ejemplo, en la época de luna llena, las personas se vuelven más
yang, lo que significa que están más activas, desean salir más y se
encuentran más sociables. De lo contrario, en la época de luna nueva,
se vuelven más yin, más calmas, espirituales, relajadas e
introspectivas. Por ello, si desea organizar una fiesta, los días
anteriores o durante la luna llena, serán los días más aptos. Las
personas estarán más abiertas y de humor para sociabilizar. En luna
nueva, se arriesgará a que algunos declinen su invitación, y los que
asistan, estarán aplacados.

Principios similares pueden aplicarse a la propia casa, a la dieta, al
ejercicio físico, al trabajo y a las actividades recreativas. Todos
estos aspectos tienen su lado yin y su lado yang, y uno puede hacer que
trabajen a nuestro favor o en contra nuestra, de acuerdo con las
necesidades de ese momento.

El Feng Shui es una herramienta capaz de generar armonía física en los
edificios, los ambientes y las personas. La naturaleza de este arte se
puede captar también en las antiguas culturas griega, romana y árabe.
Esta antigua herramienta es sin embargo algo nuevo para nuestra
arquitectura y nuestra cultura moderna. Es un sistema que ayuda a
expandir nuestra consciencia para integrarla con la naturaleza. Nos
llega en un momento crítico, en el que nuestra sociedad se halla
abrumada por numerosos problemas. La debilitación de los sistemas
ecológicos está afectando ya a la propia manifestación de la vida en
nuestro planeta. Este método antiquísimo, con sus soluciones lógicas e
ilógicas, nos enseña a crear ambientes de armonía. Con él tenemos la
oportunidad de complementar nuestra cultura moderna (Yang) con la
simplicidad de unas soluciones procedentes de un pasado remoto (Yin), a
fin de crear la unidad del Tao.

Los tres secretos

Este ritual místico refuerza cualquier solución adoptada y también
cualquier otro ritual aplicado previamente. El ritual de los Tres
Secretos combina tres elementos: cuerpo, palabra y mente.

1- Cuerpo. El ritual del cuerpo usa gestos o Mudras que consisten en
posiciones concretas de las manos o del cuerpo. El darse las manos es
un ejemplo de mudra que expresa sentimientos de amistad. El Mudra de la
Paz es una posición de manos que calma el corazón y la mente. Este
Mudra se hace colocando la mano izquierda sobre la derecha, suavemente
con los pulgares tocándose a la altura del plexo solar.

2- Palabra. El poder de la palabra contenido en los mantras fortalece
la esencia de las emanaciones del Ch’i. Los Mantras más usuales son: Om
Ma Ni Pad Me Hum y el mantra del corazón: Caté-Caté, Poro-Caté,
Poro-Som-Caté, Bodé-Sojá.

3- Mente. Más importante que los mudras y mantras es la mente. El
estado de consciencia, la intención sincera y la pureza de pensamiento
es lo que establece el contacto íntimo con la fuerza creadora del Ch’i.

Pueden también usarse otros Mudras (posiciones de manos y cuerpo) y
otros Mantras. Otro Mudra usado es el Mudra de la Liberación. Este
Mudra se hace uniendo los dedos medio y anular con el pulgar. Cuando el
pulgar está sosteniendo los dedos medio y anular, soltarlos, abriendo
la mano y pronunciando el mantra de las Seis Palabras Verdaderas, Om Ma
Ni Pad Me Hum. Los hombres con la mano izquierda, las mujeres con la
mano derecha.

Todo objeto dedicado a equilibrar un área de actividad del Ba-Gua debe
ser reforzado con los Tres Secretos. Cuando un espejo es instalado en
la puerta de un baño, debido a que su elemento agua (agua que drena)
está afectando un área de la línea del fuego, dicha decoración debe ser
reforzada con los Tres Secretos. Cuando colocamos un a planta viva, uno
de las adiciones menores de la tradición, para reforzar cualquier
actividad de nuestras vidas, debemos siempre agregar la intención a
través de los Tres Secretos.

El Feng Shui es un arte que se realiza paso, a paso. El hogar o centro
de trabajo es un universo de energías. El Ch’i se refleja a través de
las formas, los colores y las energías presentes. Podríamos imaginarnos
que este universo de energías es como un gigantesco árbol de luz, con
ramas, hojas, frutos, tronco y raíces. El árbol de energía debe
mantenerse. El Feng Shui es la acupuntura del medio ambiente. El
estudiante y el practicante procederán a reforzar las áreas débiles y a
mantener el equilibrio de las fuerzas, complementando sus
manifestaciones para realizar la unidad de la armonía del Tao.


TEORÍA DEL FENG SHUI

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La teoría del feng shui es cosmológica, y se basa en conceptos
abstractos daoístas del Hombre y el Universo. Su objetivo es la
unificación del Cielo, la Tierra, el Hombre y la Materia mediante la
fuerza conocida como Esencia Suprema (taiji).

Los chinos antiguos creían que cuando se establecía esa unidad, el qi
(la fuerza vital) entraba y salía con suavidad de todas las cosas vivas
y no vivas, cuyo resultado eran acontecimientos buenos y positivos. El
bloqueo del qi producirá lo opuesto: mal y desgracia.

Esta teoría de la unión del Cielo, la Tierra y el Hombre es el núcleo
del feng shui, del cual surgen muchos mitos e historias populares. Este
gran esquema de pensamiento cosmológico abstracto se entremezcló luego
con las creencias populares, cuando los antiguos chinos pretendieron
explicar tanto las fuerzas visibles como invisibles de la Tierra y la
influencia compleja y misteriosa de dichas fuerzas sobre el
comportamiento humano. Enfrentarse a los acontecimientos impredecibles
de la vida no era el objetivo principal que buscaban; lo que más los
atrajo fue la búsqueda espiritual que servía para consolarlos en
tiempos de tragedia y penurias. Para los chinos antiguos, la
integración del hombre y la naturaleza (no la conquista de la
naturaleza por el hombre) es una preparación verdadera y necesaria para
el reino espiritual en el que el hombre y el universo puedan ser uno.
Su sabiduría popular les enseñó la capacidad de aceptar lo inexplicable
y, al mismo tiempo, establecer unos cimientos concretos en la vida par
conseguir paz, esperanza y sueños de continuidad y prosperidad. Para
los chinos esta actitud es importante, consoladora y práctica; es la
mente sobre la materia, la voluntad para seguir hacia delante. Pero
también está enraizada en la armonía entre el hombre y la naturaleza,
que crea una sinfonía humanista de un tipo muy especial.

Los aspectos principales de la cosmología del feng shui se conciben en los siguientes términos:

El Cielo es un concepto que abarca dioses, espíritus, estrellas (tanto
en su sentido astrológico como mitológico); tiempo (incluyendo el ciclo
de las estaciones y sus influencias); y todas las manifestaciones de
los poderes y las fuerzas visibles e invisibles del cosmos Con el Cielo
también están asociadas las diversas técnicas de adivinación,
numerología y otras formas de pronosticación.

La Tierra y la Materia son términos usados para describir todos los
objetos y condiciones terrenales, tanto visibles como invisibles. Los
entornos geográficos; la orientación, posición y ubicación; los Cinco
Elementos; los poderes y las fuerzas de la naturaleza; el orden natural
del equilibrio y el contraste; las influencias invisibles e
interrelacionadas de las montañas, los ríos, los árboles, las rocas,
los animales, la gente, las casas, los objetos, y así
sucesivamente…todos son parte de los reinos de la Tierra y la
Materia. También están incluidos elementos de lo sobrenatural, como los
fantasmas y espíritus que coexisten con el hombre en esta Tierra. Las
dimensiones de lo invisible no tienen tiempo, espacio ni límites
cuantitativos. Los antiguos chinos creían que todos compartimos el
mundo juntos, ya sea favorable, dañino, pacífico o perturbador.

El Hombre significa la mente y el espíritu humanos que deben unirse con
el Cielo, la Tierra y la Materia para que se realicen la armonía y el
equilibrio. Eso se puede conseguir mediante el establecimiento correcto
de una alianza positiva entre todas las fuerzas de la naturaleza,
permitiéndoles fluir suavemente y alimentar la vida.

El taiji y el qi son términos únicos en la cosmología china, y a menudo
se traducen como Esencia Suprema y Fuerza Vital. Los antiguos chinos
creían que el misterioso taiji es el origen del mismo universo, que
contiene las fuerzas opuestas del yin y el yang que a su vez son la
fuente de la fuerza activa, invisible y dadora de vida llamada qi. Como
el taiji es la fuente esencial de esa fuerza vital, es mediante el
taiji como todas las cosas pueden unirse en una sola.

El qi carece de forma o dimensión, pero a través de él todas las cosas
en el universo se manifiestan en los reinos tanto de lo real (visible)
como de lo irreal (invisible). La decadencia física es la disipación
del qi, y la muerte física es su ausencia. Es un gran concepto
abstracto de la unidad y la armonía de todas las cosas.

Por lo tanto, los chinos siempre han pensado que las personas deben
proteger y nutrir el qi para garantizar su continuo crecimiento y
fluidez. El daoísmo nos enseña que alimentar el qi interiormente puede
complementar la salud y la longevidad. De manera similar, la protección
del qi dentro de una casa conducirá a la paz y la armonía. Este
concepto especial del qi y de su existencia penetra en todas las ramas
del arte y la filosofía chinos, desde la poesía y la pintura hasta la
acupuntura, las prácticas médicas, la medicina herbal, los ejercicios
físicos, las artes marciales y el feng shui.


UNA BREVE HISTORIA DEL FENG SHUI

El FENG SHUI comparte su desarrollo histórico con la astrología y la
adivinación chinas. Se remonta a tiempos mitológicos, aunque ningún
dato histórico fidedigno nos revela cuándo y quién lo concibió por
primera vez. No obstante, su íntima asociación con la antigua piedra
imán china ha llevado a algunos a pensar que tal vez ya existiera
cuando se inventó la brújula, logro que tradicionalmente se acredita al
Emperador Amarillo, el gran héroe-sacerdote-monarca legendario de la
antigua China, quien se supone que vivió alrededor del 2700 a. C. No
hay pruebas históricas para esta atribución, pero una cosa es segura:
el uso de la brújula en la China es muy remoto.
Existen pocos registros históricos antiguos sobre el feng shui, pero
las excavaciones arqueológicas durante los últimos ocho años en China
han descubierto de manera esporádica registros que datan de los siglos
III o IV a. C., con referencias indirectas e información fragmentaria
relacionada con él. Algunos expertos creen que el conocimiento y su
práctica tal vez se formularan durante los periodos del Primavera y
Otoño o de los Reinos Combatientes (770-221 a. C.), cuando la
adivinación por el Yijing, la teoría ying-yang y el pensamiento
cosmológico basado en los Cinco Elementos se elaboraron y escribieron
por primera vez. Ello es posible, porque el feng shui está muy
relacionado con dichos sistemas, en especial con el Yijing,
supuestamente compilado alrededor del 600 a. C. Por Laozi, el
legendario fundador del Daoísmo. Pero aparte de estas pruebas y
especulaciones fragmentarias, hay poca información d fiar relacionada
con el feng shui y su primer desarrollo. Con algo de suerte, las
futuras excavaciones en China arrojarán más luz sobre el asunto.

No es hasta comienzos de la dinastía Han cuando aparece el nombre de un
conocido erudito y estratega militar, Zhang Liang (230?-185 a. C.) en
los registros históricos como un practicante del feng shui. Según la
leyenda, recibió ese conocimiento de un sacerdote daoísta llamado Chi
Songzi (Maestro del Pino Rojo). Algunos dicen que Zhang también fue
discípulo de otro adepto famoso conocido como Huang Shigong, o Maestro
de la Piedra Amarilla. Tradicionalmente se considera tanto a Pino Rojo
como a Piedra Amarilla los padres fundadores del feng shui en la
antigua China (aunque los historiadores tal vez lo cuestionen, pues
creen que el feng shui es una tradición mucho más antigua).

El Maestro del Pino Rojo tiene una importancia especial para nosotros.
Por lo general se lo considera el inventor o proponente del Método de
las Nueve Estrellas, las Ocho Entradas y la Combinación de los Bagua
del feng shui y que pronto pasaremos a discutir y a aprender. Las Nueve
Estrellas aluden a las siete estrellas en la constelación conocida en
Occidente como Osa Mayor (Ursa Mayor), más dos espíritus estelares
imaginarios. Las Ocho Entradas se refieren a los ocho puntos
principales de la brújula, y los bagua son los ocho trigramas básicos
que emplea la adivinación del Yijing (se discutirá con mayor detalle
más adelante).

Durante el período de los Tres Reinos, otro estratega y genio militar
famoso, Zhu Geliang (181-234 d. C.), también conocido como Kongming,
apareció en la historia china. Desplegó una formación táctica basada en
los bagua para atrapar y destruir a sus enemigos, el ejército de Wei.
Kongming era un gran maestro de la estrategia militar y del arte del
feng shui, y se lo venera como fundador de su propia escuela.

La leyenda acredita a estos tres grandes maestros, Pino Rojo, Piedra
Amarilla y Kongming, con la creación de los cimientos para todos los
demás maestros del feng shui durante los siguientes dos mil años.
Algunos creen que el Maestro de la Piedra Amarilla fue también la
primera persona en introducir este arte en la cultura popular: como
resultado de sus esfuerzos, el feng shui dejó de ser sólo una atesorada
herramienta secreta usada por las minorías privilegiadas y sus
poderosos reyes para gobernar al pueblo llano. El inició la tradición
de elegir a los discípulos con talento para que extendieran este
conocimiento al público.

Durante comienzos del periodo Han (c. 200 antes de C.) un autor
conocido por el nombre de Qing Niao (Pájaro Verde) escribió un tratado
de tres tomos sobre la teoría del feng shui titulado El Clásico del
Pájaro Verde. Otro maestro famoso, Guo Pu (276-324 d. C.) apareció
durante el período de los Jin Occidentales. Es considerado el autor del
legendario libro sobre el feng shui llamado Zang Shu (El Libro de los
Entierros). Por desgracia, sólo nos han sido transmitidos los títulos
de estas tempranas obras acerca del feng shui; los propios escritos
hace tiempo que se han dispersado, perdido o asimilado en otras obras.
Las futuras excavaciones arqueológicas quizá desentierren partes de
esos documentos originales, pero en la actualidad lo único que
sobrevive son versiones posteriores, que con toda probabilidad se
remontan a la dinastía Song (960-1279 d. C.). Incluso las reimpresiones
modernas de esas versiones son difíciles de conseguir, y están escritas
en una forma de chino clásico que resulta muy complicado de entender.

En el siglo VII d. C. Había numerosos escritos sobre el arte del feng
shui. Pero tampoco han sobrevivido muchos; lo que queda es un puñado de
títulos y unas pocas versiones posteriores debidas a escritores
secundarios. Algunos consideran que la escasez de estos primeros
registros escritos se debe en parte a la costumbre de transmitir la
información a través de la recitación oral y la memorización, al igual
que a la tradición de las enseñanzas secretas transmitidas en códigos
de palabras de maestro a discípulo, un método que permitía a los
primeros mantener su práctica y conocimiento fuera de las manos de los
eruditos corrientes, los críticos y las minorías gobernantes. El feng
shui era un arte clandestino que escapó de la atención y el alcance de
los expertos generales del arte y la historia chinos, que, por lo
general, lo han considerado como una colección de folclor y
superstición. Pero siempre ha sobrevivido en el corazón y la mente del
pueblo común.

El arte del feng shui alcanzó su apogeo durante la dinastía Tang
(618-906 d. C.), cuando florecieron muchas escuelas y practicantes.
Entre ellos figuraban ocho conocidos maestros: Yang Junsong, You
Yanhan, Li Chunfeng, el maestro de Zen Yi Hang, el monje budista Shima
Touto, Liu Baitou, Chen Yahe y FutuHong, también budista. Entre estos
maestros Tang, Yang Junsong (c. 650 d. C.) tuvo la influencia más
prolongada y el mayor número de seguidores, y a través de él, al igual
que de los demás, nos han llegado muchas escuelas distintas de feng
shui.

El interés en el feng shui y en su práctica se renovó durante la
dinastía Song (960-1279 d. C.) en la que aparecieron muchos grandes
maestros más. Entre los maestros Song, los más conocidos son Wu Aixian
(siglo XI d. C.) y sus discípulos, Liu Qiwan y You Gongliang. Wu Aixian
fundó una escuela llamada los Treinta y Seis Meridianos, y escribió un
tratado sobre formas de montañas para emplear en el emplazamiento de
terrenos funerarios y edificios residenciales. De los maestros Liu y
You surgieron varias ramas de práctica e interpretación del feng shui
que se emplearon durante las dinastías Ming (1368-1643 d. C.) y Qing
(1644-1911 d. C.).

Se dice que en la mitad del milenio que abarcaron las dinastías Tang y
Song más de cien escuelas rivalizaron y se enfrentaron entre sí. Todas
empezaron con los mismos y básicos conceptos y teorías mitológicos y
cosmológicos, para los cuales luego desarrollaron interpretaciones
diferentes, a medida que se especializaban o concentraban en
determinados aspectos del feng shui. Más adelante algunas escuelas
fueron absorbidas o asimiladas por otras. La siguiente es una lista de
las siete escuelas principales reconocidas y aceptadas desde las
dinastías Tang y Song, las cuales continúan influyendo en los
practicantes actuales:

1. Método de las Nueve Estrellas, Las Ocho Entradas y la Combinación de los Baguas.

2. Entradas Sorpresa y Jai de Escape.

3. Cinco Elementos Ortodoxos.

4. Montaña Doble, Tres Armonías, y Cinco Elementos.

5. Bagua y Cinco Elementos.

6. Vacío Profundo y Cinco Elementos.

7. Cinco Elementos Hongfen.

Saludos desde el Alma

Luna



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