SABER PERDONAR / El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones.

CHALEMORVAN
No podemos pasar nuestra vida guardando resentimientos, estar cargados de ira, rabia, acciones que demuestran nuestros rencores para con quienes nos han originado muchas veces sufrimientos, acciones que nos han causado molestias, personas que algunas veces le hemos dado nuestra confianza.
Debemos cultivar el perdón, manejarlo adecuadamente de tal forma que nos genere armonía, tranquilidad, que nos permita manejar equilibradamente nuestras energías, emociones de tal forma que no nos afecte en nuestro crecimiento personal.
Debemos cultivar el perdón, estar preparado para todo aquello que pueda afectarnos en nuestro comportamiento, conducta, garantizarnos armonía, con conflictos, amistades, tranquilidad, actuaciones adecuadas con nuestra ética. Valores, espiritualidad.
Se ha escrito al respecto de este tópico, que cuando se guardan resentimientos, cuando se perdona pero no se olvida, la relación se envenena y las personas entran en un juego interminable de cobrarse cuentas pendientes, que como resultado hace infelices a todos los involucrados: al que no olvida, porque el simple hecho de estar recordando las cosas negativas le amarga la vida y le impide la felicidad, y al que se le están echando en cara las cuentas pendientes, porque se siente agredido y manipulado cada vez que le presenten una factura de cobro.
Jorge Zuloaga nos aporta, que Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento.
Cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando el equilibrio y la paz interior.
En toda relación humana se generan problemas y desacuerdos, se producen situaciones que pueden causar molestia y enojo, pero eso no implica que se tengan que quedar cuentas pendientes.
Hay dificultades y malos entendidos, incluso problemas graves de relación, pero si no se perdona, si se guarda rencor, la relación se va a corroer y la infelicidad de ambos va a ser la principal consecuencia.
El perdón no es cuestión de razón.
El perdón en muchas ocasiones aparece como algo ilógico, hasta cierto punto irracional, pero lograr perdonar y liberarse del rencor tiene su lógica y su metodología
Nos agrega Zuloaga, que para poder llegar al perdón, cuando se ha sufrido una ofensa, es conveniente tomar en consideración los siguientes puntos:
Aceptar el dolor: Tratar de aparentar que al cabo no me importa, es echarle tierra al asunto, pero debajo de esa tierra queda el resentimiento. Solamente reconociendo y aceptado el dolor se puede trabajar para eliminarlo de raíz.
Evitar la competencia: En ocasiones se toma la actitud de si el otro me hizo, yo le hago.. No se trata de ver a quién le va peor, pues esa es una actitud de: yo pierdo y tú también, que resulta autodestructiva.
Valorar la ganancia, no la pérdida. Perdonar implica recuperar la paz interior, el equilibrio emocional. Al perdonar, la más beneficiada es la persona que otorga el perdón porque se deshace de los sentimientos negativos.
Buscar soluciones, no al culpable: Lo importante al perdonar es encontrar la manera de restablecer la relación y mejorarla, en vez de identificar quién tiene la culpa de que las cosas no marchen bien.
Evitar poner condiciones: Cuando se ponen condiciones, se corre el riesgo de caer en el chantaje. Te perdono si tú haces esto o aquello. Cuando vea que cambiaste, entonces te perdonaré. Estos planteamientos implican una compensación o una especie de desquite y mantienen vivas las actitudes negativas.
Regalar en vez de cobrar: El perdón es un regalo, no es una factura que más tarde se va a cobrar. Perdonar implica decirle al otro: te perdono, sin pedir nada a cambio. Si se pide algo a cambio, si se cobra, ya no hay perdón, hay transacción. El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones.
Isidro Leos Viscencio nos agrega, que cuando la gente perdona de corazón se dan varios frutos,
uno de ellos es la paz interior, una serenidad profunda que no se paga a ningún precio. Otro de los frutos es la alegría. Esto nos puede llevar a concluir que si vemos mucha gente amargada por ahi deambulando, haciendole la vida de cuadritos a medio mundo, quizás le hace falta revisarse y cuestionarse que tanto sabe perdonar, y que tanto se ha perdonado a si mismo.
Tomar una decisión de perdón trae beneficios personales en primera instancia, esta es por tanto una decisión inteligente. Hacer lo contrario no es muy inteligente que digamos.
Nos agrega Regina Reyna, que en realidad, perdonar no significa aceptar cualquier cosa que el otro haya hecho, como el maltrato, la violencia o la deshonestidad. No es humillarse, reprimir el enojo, hacer como si no pasara nada o perdonar porque sentimos lástima. El sentido común indica que tampoco es conveniente hacernos amigos de quien nos ha hecho daño y descuidar nuestra propia seguridad. Para la psicoterapeuta estadounidense Robin Casarjian una clave para el trabajo con el perdón es ser amable con uno mismo. “Es importantísimo tomar nota de nuestros pensamientos y reacciones sin juzgarlos. Si aparecen temor, autocrítica o dudas, sea amable con usted. Estos sentimientos son parte natural del proceso de curación. En realidad, ser amable con uno mismo es un gran acto de perdón. Lo crea o no, en todo momento usted hizo lo que podía hacer dado el grado de amor o temor que sentía.” Al sufrir un delito, un problema sentimental o alguna frustración en la que uno se siente impotente, es común que se instale el resentimiento o el sentimiento de culpa. En estas instancias muchas veces se necesita perdonarse a sí mismo, porque uno tiende a culparse por lo que se podía haber hecho y no se hizo.
Tal vez, el acto de perdonar no se trate en realidad sólo de un hecho altruista orientado hacia los demás, sino que beneficia física y emocionalmente al que perdona, porque elimina los sentimientos negativos que pueden perjudicarlo.
Por último considere, que en la medida que nos vamos sorprendiendo de que manera reaccionamos contra todo aquello que consideramos nos afecta en nuestra conducta, comportamiento, felicidad debemos estar atento a no darle paso a la rabia, el rencor, ira, a todo aquello que nos evita alcanzar nuestra serenidad, armonía, paz. Saber que no podemos quedaremos prisionero en todo las reacciones negativas que genera el no saber perdonar, no podemos alimentar nuestro karma con acciones que empañan nuestra evolución, considerar lo que señalo Pedro Calderón de la Barca “Vencer y perdonar, es vencer dos veces”.
Así como lo que señala la Dra. Rivas Lacayo, autora del libro Saber perdonar, que enfatiza que “el perdón es un proceso espiritual que nos lleva a la liberación de nuestra ira, coraje, odio, resentimiento y nos lleva a una vida de paz. El no perdonar nos puede provocar enfermedades biológicas, psicológicas y sociales, incluso espirituales, puesto que los enemigos para la salud son miedo, rencor, odio y sentimiento de inferioridad.

www.camova.com

FUENTE: http://chalemorvan.lacoctelera.net/post/2007/11/05/saber-perdonar

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One Response to SABER PERDONAR / El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones.

  1. isa dice:

    …toda una verdad,perdonar ,realmente es ayudarse a si mismo…

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