LO QUE SUSTENTA EL IMPULSO

Un individuo puede propalar sus experiencias internas, pero si en su vida
diaria no existieren el accionar correcto y la fiel observancia de las leyes
espirituales, no se tendría garantía alguna de que tales experiencias sean
auténticas. No hay posibilidad de que la energía interna se revele a un ser
sin llevarlo a la transformación, a la rectitud de carácter y a la
manifestación de una actitud externa en consonancia con patrones de conducta
superiores.

Lo que en el planeta sustenta el impulso hacia la vida interior es su plena
realización por algunos servidores. Esa realización es el fuego que enciende
la llama de la verdad en los que se dirigen en la misma meta; empero, nunca
está de más repetir que solamente conocerán el calor de ese fuego los que se
dispusieren a entregarle, como alimento, la propia individualidad. Sólo
cuando estuviere frente a cualquier circunstancia externa con simplicidad y
apertura, el hombre podrá vivir correctamente en el plano material. Para que
la ecuanimidad se instale en él es preciso que su coligación con realidades
internas ya haya sido afirmada hasta cierto punto. En cada rellano alcanzado
por la consciencia en su escalada evolutiva es sintetizado lo que ella
absorbió hasta allí, de modo que le posibilite mantenerse en el nivel al que
llegó. Es como subir una escalera, en la que, en cada nuevo peldaño, los
pies deben estar libres del rellano superado, aunque éste haya sido el
soporte para que pudiese llegar más alto. En la actual fase de transición de
la tierra, muchos seres están entendiendo la oportunidad de trascender la
etapa evolutiva regida por leyes materiales. Sin embargo, la paz interior
reflejada en la vida formal es una realización que repercute también en la
cósmica, ya que ésta incluye el estadio en los niveles materiales.

Sabiendo que seres de infinita magnitud vienen a la tierra con la tarea de
mantener encendida la llama de la verdad, los principiantes en el camino
espiritual entran en conflicto -fruto de la ilusión de la recompensa- al
comprobar que por más que tales seres hayan derramado la luz sobre este
planeta, la humanidad continua ciega. Reconocerán más tarde, sin embargo,
que la acción dedicada al Supremo no tiene objetivo alguno, no propende a
salvar a nadie, pues es pura glorificación al Creador. Si algo puede ayudar
al progreso del mundo, es la vivencia de la fe inquebrantable, que no busca
resultados y sabe que es superflua la indagación sobre su utilidad. El
trabajo de un ser en servicio pertenece al Creador, saber si ese trabajo
dará frutos y si tales frutos serán bien utilizados por los hombres no es
parte de su tarea ni de sus reflexiones.

Si detuviereis vuestra marcha, rápidamente el suelo inestable que pisáis
intentará tragaros; si altivamente siguiéreis, las brumas no os dejarán ver
el camino y, así, aprenderéis a bajar vuestros ojos para conocer el rumbo
que debéis tomar. No por rendiros a los obstáculos, sino por saber adónde
debéis llegar, sois dignos de vuestro destino. Superad cada pantano que se
os presente y proseguid, pues otros son vuestros caminos.

Se necesita desapego para perseverar fielmente en la búsqueda de la verdad.
Cuando se persiste en esa búsqueda, la compasión y la humanidad van
emergiendo gradualmente en el ser, pues la energía de amor que lo impulsa en
esa trayectoria se origina en la fuente de vida, realidad última que un día
todos alcanzarán.

Cuando vuestra consciencia estuviere recogida, anidada en el centro de
vuestro ser, dejaos estar en silencio y entrega, pues así contribuiréis a
ese estado.

Escuchando el llamado de lo Alto, vuestra consciencia se volverá Aquel que
la llama, viéndoLo todavía lejos y distante. Surgirá, en vosotros, un dolor:
dolor que no produce sufrimiento o pesar, pues nace de una llaga que impele
a la conciencia a llegar, con más decisión, a la Fuente que podrá curarla.
Cuando la paz interior se refleje externamente, se callarán los sentidos, se
retirará la razón, y el ser podrá tocar la plenitud de la esencia.

En silencio percibíamos que la energía de paz y de recogimiento era la
expresión de una corriente de vida que ahora ingresa más intensamente en el
planeta. Actúa sobre la humanidad, llevándola a encontrar el estado de loor
al Supremo, y solamente vivir por Él. Cataliza la solución de situaciones
que parecen irremediables; reúne lo que está fragmentado, impulsa lo que
está caótico a buscar el orden y la sintonía con lo Real. Se relaciona con
las consciencias que trabajan con el Logos que regirá el planeta en el
próximo ciclo. Tales consciencias son los hilos de puro amor que, por
infinita entrega, revisten los caminos para que el Señor del Mundo llegue a
su trono.

Es preciso que por lo menos algunos servidores estén dispuestos a un
completo vaciamiento de sí mismos, para que el Plan Evolutivo pueda
realizarse. Si no hubiere en la humanidad canales para actuar en esa
sintonía, en ese estado de vacío, la implantación de la nueva vida sobre la
Tierra sería imposible.

Vuestro movimiento humano, externo, es el de acumular, mientras que la vida
interior os pide vaciamiento, pues para que la plenitud se instale en
vuestro ser es preciso disponibilidad, apertura y espacio para su infinita
grandeza. La constante renovación es la característica de esa vida interior
que fluye en el dinamismo, y a partir de la cual nada permanece estancado.
La inconsistencia de lo conocido es la señal de su paso. Tal plenitud
constantemente se renueva, nunca se repite, jamás pierde su inmutable
existencia.

Para que la vida interior se exprese no es necesario que toméis el camino de
lo incomprensible. Los trayectos que os llevan a la esencia de su realidad
son simples. Más que por medio de palabras, aquella se expresa por la verdad
inmanente en lo que os es revelado.

La verdad se destina a todos, y los que ahora deben recibirla la perciben
sin la intervención del consciente. Habita el interior de esos seres, que se
reconocen parte de ella. Chispa de lo Absoluto, su expresión es ley, y
adecuándose a la temporalidad material, se reviste de las capas que la
necesidad determina.

¿Qué es permanente en un mundo de ilusiones? En él hasta la verdad
incesantemente evoluciona hacia la conciencia que consigue estar despojada
de velos materiales.

Más adelante, tendréis nuevas instrucciones. Por ahora poned en práctica las
que recibísteis. Pero no os olvidéis de lo que realmente os llamó a este
camino, pues será fácil distraeros de la meta al contemplar los pájaros que
encontraréis en el trayecto.

Sin patria, sin dogmas y sin credo, camina el verdadero peregrino. De su
pasado, nada tiene que decir; de su futuro, nada que esperar. Su vida está
en el ahora, igual que su respiración. Viviendo la esencia que en él se
encuentra, es vivido por la inmensidad del cosmos que, en su interior, pulsa
eternamente.

Fuente: Trigueirinho. Historia Escrita en los Espejos, Editorial Kier, Buenos Aires,
1993 (original portugués 1992).

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