Suicidio: Salir del sufrimiento para entrar en el tormento

¿Cuáles son las consecuencias del suicidio? o ¿Qué le sucede al suicida después de la muerte corporal? son preguntas que muchas personas se hacen por diferentes razones; en tiempos de crisis o en tiempos normales luego de ver películas metaf’isicas como Más allá de los sueños (What Dreams May Come) que describen esa dolorosa experiencia cuando el personaje interpretado por Robin Williams, estando en el cielo, decide ir al infierno para intentar rescatar a su esposa que se había suicidado al no poder soportar el dolor de la pérdida de su esposo y luego de su hijo, a lo cual se refiere la frase ¨salir del sufrimiento para entrar en el tormento¨.

Para responder esas preguntas primero es importante entender que el acto del suicidio siempre tiene graves consecuencias kármicas pero, según explican guías espirituales de alto nivel, las consecuencias pueden ser diferentes en cada caso, en dependencia de las circunstancias y la intención del suicida. Por ejemplo en el Libro de los Espíritus (pregunta 944) Allan Kardec escribe:

944. ¿Tiene el hombre derecho a disponer de su propia vida?
«No; sólo Dios tiene ese derecho. El suicidio voluntario es una transgresión de la ley».
-¿No es siempre voluntario el suicidio?
«El loco que se mata no sabe lo que hace».

Luego en la pregunta 957 se explica con más detalles las posibles consecuencias en dependencia de varios factores.

957. ¿Cuáles son, en general, las consecuencias del suicidio en el estado del espíritu?
«Las consecuencias del suicidio son muy diversas; no hay penas fijas, y en todos los casos son siempre relativas a las causas que lo han producido; pero una de las consecuencias inevitables al suicida es la contrariedad. Por lo demás, no es una misma la suerte de todos ellos, depende de las circunstancias. Algunos expían su falta inmediatamente, y otros en una nueva existencia que será peor que aquella cuyo curso ha interrumpido».

La observación demuestra, en efecto, que las consecuencias del suicidio no son siempre las mismas; pero las hay que son comunes a todos los casos de muerte violenta y resultado de la interrupción brusca de la vida. Ante todo lo es la persistencia más prolongada y más tenaz del lazo que une el espíritu al cuerpo, pues tiene casi siempre toda su fuerza en el momento en que se ha cortado, al paso que en la muerte natural se afloja gradualmente, y a menudo se suelta antes de que esté completamente extinguida la vida. Las consecuencias de este estado de cosas son la prolongación de la turbación del espíritu, y luego la de la ilusión que, durante un tiempo más o menos largo, hace creer al espíritu que es aún del número de los vivos (ver preguntas 155 y 165 sobre los que no saben que están muertos).

La afinidad que persiste entre el espíritu y el cuerpo produce en algunos suicidas una especie de repercusión del estado del cuerpo en el espíritu, quien, a pesar suyo, siente los efectos de la descomposición, y experimenta una sensación llena de angustias y de horror, y este estado puede persistir tanto tiempo como hubiera debido durar la vida que han interrumpido. Este efecto no es general; pero en ningún caso se ve el suicida libre de las consecuencias de su falta de valor, y tarde o temprano expía su culpa de uno u otro modo. De aquí que ciertos espíritus, que habrían sido muy desgraciados en la tierra, han dicho que se habían suicidado en la existencia anterior, y que voluntariamente se habían sometido a nuevas pruebas para intentar soportarlas con más resignación. En algunos el castigo consiste en una especie de apego a la materia de la cual procura deshacerse en vano, para volar a mejores mundos, cuyo acceso les está prohibido; en la mayor parte en el pensar de haber hecho una cosa inútil, puesto que sólo desengaños tienen. La religión, la moral, todas las filosofías condenan el suicidio como contrario a la ley natural; todos nos dicen en principio que no tenemos derecho a abreviar voluntariamente nuestra vida; pero ¿por qué no lo tenemos? ¿Por qué no es libre el hombre de poner término a sus sufrimientos? Estaba reservado al espiritismo demostrar, con el ejemplo de los que han muerto, que no solo el suicidio es una falta como infracción de una ley moral, consideración de poco peso para ciertos individuos, sino que es un acto estúpido, puesto que nada se gana y antes se pierde. No nos enseña la teoría, sino que presenta ante nosotros los hechos.

Nota del editor: Más información sobre el suicidio y sus consecuencias en los libros de Allan Kardec, específicamente en “El Libro de los Espíritus” y en “Cielo e Infierno” donde se estudian varios casos de suicidio. Además existen otros valiosos libros canalizados (basados en comunicaciones espirituales) como “Nuestro Hogar” de Chico Xavier y “Memorias de un Suicida” de Yvonne A. Pereira, donde a través de ejemplos se profundiza sobre las consecuencias kármicas del suicidio.

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