Aprendamos lo bueno

Si así fuese ir a los estadios, llenaríamos los mismos, cada domingo. Cada partido en el mundial era como asistir a una fiesta gigante. Alborozo, alegría, disfraces, banderas, caras pintadas, vuvuzelas, pitos, gritos, olas, frases. Una verdadera parranda interminable.
Amigos y contrarios en el mismo sitio, hablando, gritando, animando, tomando, sintiendo que estaban en un partido de fútbol. Que un partido se gana o se pierde, pero que al estadio se va a disfrutar. Eso no lo hemos podido entender, de unos años para acá, en nuestro bello país.
Eligen las “barras bravas” modelos nefastos de otros países o algunos se creen “hooligans” pasados de moda en Inglaterra. Y buen ejemplo dieron en Sudáfrica cuando no dejaron ingresar las “barras bravas” argentinas. No pasaron del aeropuerto. Fue algo interesante y ejemplo para todos los demás países.
Qué bueno sería volver al estadio a vibrar con los diferentes equipos en Colombia. Qué agradable sería ir a los estadios cada domingo. Que la gente llevara su bandera, su camiseta, su gorra, su cara pintada, pudiera gritar, vibrar, sentir la pasión del fútbol.
Argentina y Brasil perdieron y nada pasó en los estadios o fuera de ellos. Algunos lloraron, otros sintieron una gran pena, pero al final, sabían que se perdía un partido, un juego. Porque perder o ganar un juego no implica herir, injuriar o matar al vecino porque sí.
Hemos conocido de “hinchas” que viajan en buses y se bajan de estos para matar a otro porque lleva una camiseta que no es la del equipo predilecto. Otros atacan a quienes van caminando y llevan puesta una gorra de otro equipo.
Intolerancia injustificada en un país que merece la paz, que desea que todos hagamos un cambio.
Qué bueno poder volver al estadio. Ojalá los malosos que vieron por televisión los partidos en Sudáfrica, comprendan que no vale la pena ser intolerante. Que esa fiesta se puede tener, se puede vivir. Que un partido es un juego y que un juego se gana o se pierde.
Volver a los estadios, confiados en que allí habrá alegría, pitos, alharaca, olas, fiesta. Eso es lo ideal. Ojalá prensa, radio y televisión inicien una pronta campaña para que el regreso al fútbol sea como hace muchos años. Pero ahora, con ganas de que haya un carnaval en cada estadio.
Ojalá que algunos puedan cambiar esas concepciones estúpidas de “barras bravas” o “hooligans” fuera de lugar, porque son elementos de otros países que no debemos tener más en nuestro país.

Manuel Gómez Sabogal
manuelgomez1a@gmail.com

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